Pequeña bailarina de catorce años
Cuando la Pequeña bailarina de catorce años se expuso por primera vez en París en 1881, los críticos la calificaron de «bestia» y «monstruo». No porque la figura fuera grotesca, sino porque era demasiado real: pelo humano, falda de tul auténtico, zapatos de raso de verdad. En un mundo acostumbrado al mármol frío y al…
