Gran Esfinge de Guiza
La nariz tiene culpable con nombre. En 1378, un sufí llamado Muhammad Sa’im al-Dahr – «el que ayuna perpetuamente» –, alojado en el convento de Sa’id al-Su’ada de El Cairo, subió a la Esfinge y le destrozó la cara porque los campesinos de los alrededores le hacían ofrendas para pedir buenas cosechas. Lo cuenta el…
