Noche estrellada sobre el Ródano
Van Gogh no pintó este cuadro con velas en el sombrero. Lo escribió él mismo, hacia el 29 de septiembre de 1888, en una carta a Theo: «por fin el cielo estrellado, pintado de noche, de verdad, bajo un mechero de gas». Estaba en el muelle del Ródano, a dos minutos de la Casa Amarilla, con el caballete bajo una farola municipal. La historia de las velas aparece décadas después, en memorias de segunda mano, y no hay una sola carta que la apoye. La verdad es menos romántica y más interesante: pintó la noche con la luz de la ciudad que estaba pintando.
Datos clave
- Artista: Vincent van Gogh (1853–1890)
- Título original: La Nuit étoilée; el añadido «sobre el Ródano» es posterior, para distinguirlo del cuadro de Nueva York
- Fecha: finales de septiembre de 1888, Arlés
- Técnica: óleo sobre lienzo
- Dimensiones: 72,5 × 92 cm – lienzo de tamaño 30, estándar francés
- Movimiento: Posimpresionismo
- Ubicación: Museo de Orsay, París – inv. RF 1975 19. Donación de Robert Kahn-Sriber en memoria de Fernand y Marie Moch, 1975
- Primera exposición: Salón de los Independientes, París, septiembre de 1889
¿Qué hace que esta obra sea inolvidable?
Es la primera noche que Van Gogh pintó del natural, y la única de las tres grandes que muestra un lugar real tal como era.
La Terraza de café por la noche, de unas semanas antes, es un rincón de plaza. La noche estrellada de Saint-Rémy, de nueve meses después, es un paisaje inventado en un estudio. Esta es un muelle, un río, una ciudad iluminada con gas y un cielo con la Osa Mayor. Se puede ir al sitio y comprobarlo.
Y tiene una idea que las otras no tienen: dos luces distintas que se miran. Arriba, las estrellas, blancas y verdes, cada una con su halo. Abajo, las farolas de gas, amarillas y naranjas, reflejadas en el agua como columnas temblorosas. El cuadro es un diálogo entre la luz que hace la naturaleza y la que hace la gente, y Van Gogh no dice cuál prefiere.
Abajo a la derecha, dos figuras. En la carta las llama «dos pequeñas figuras de enamorados». Sin ellas sería un paisaje; con ellas es una noche en que alguien sale a pasear.
Lo que dice la carta
La carta a Theo de finales de septiembre de 1888 es la ficha técnica del cuadro. Van Gogh incluye un dibujo a pluma de la composición y describe los colores uno por uno: el cielo, verde azulado; el agua, azul real; el suelo, malva; la ciudad, azul y violeta; el gas, amarillo, y sus reflejos, de oro rojizo a verde bronce. Y añade: en el campo azul verdoso del cielo, la Osa Mayor brilla en verde y rosa, con un destello discreto que contrasta con el oro brutal del gas.
Unos días después envía otro dibujo del cuadro a su amigo el pintor belga Eugène Boch, con la misma descripción. Son las dos únicas imágenes que el propio Van Gogh hizo de esta obra, y las dos se conservan.
La misma carta a Theo tiene la frase que explica por qué pintaba la noche. Van Gogh le dice que siente una necesidad terrible de – y duda antes de escribir la palabra – religión, y que entonces sale de noche a pintar las estrellas. No es una metáfora: para él, mirar el cielo era lo más cerca que podía estar de rezar.
Dónde estaba, y qué se ve
Van Gogh vivía en la Casa Amarilla, en la plaza Lamartine, junto a la puerta norte de Arlés. El Ródano estaba a dos minutos, en la orilla oriental. Se puso en el muelle mirando hacia el suroeste, hacia la curva del río y el centro de la ciudad.
Lo que pintó existe. Las luces son las farolas de gas del muelle de Arlés, instaladas pocos años antes; los edificios oscuros son los del casco antiguo; el puente que se intuye a la izquierda es el de Trinquetaille. Los enamorados están donde él estaba.
Lo que no encaja es el cielo. La Osa Mayor está en el norte, y Van Gogh miraba al suroeste; desde su posición, la tenía a la espalda. La pintó donde quiso, encima de la ciudad, porque era la constelación que todo el mundo reconoce. Es la única licencia del cuadro, y es deliberada.
La Casa Amarilla la destruyó un bombardeo aliado en junio de 1944. El muelle sigue ahí, con una placa del recorrido Van Gogh de Arlés que reproduce el cuadro en el punto donde se pintó. De noche, con las farolas – ahora eléctricas –, la escena se reconoce.
Simbolismo y en qué fijarse
Los reflejos. Son la parte más trabajada del cuadro: columnas de pinceladas verticales, amarillas y naranjas sobre azul, que se rompen con el agua. Van Gogh las pintó mirándolas; en Saint-Rémy, sin río, no volvió a hacerlo.
Las estrellas. Cada una tiene un núcleo blanco y un halo de pinceladas cortas radiales, en verde, rosa y amarillo pálido. No son puntos: son pequeñas explosiones. Es el mismo recurso que llevará al límite en el cuadro de Nueva York.
Tres direcciones de pincel. Radiales en el cielo, verticales en el agua, horizontales en la orilla. Van Gogh organiza la superficie por la dirección de la pincelada, no por el color, y de cerca se ve el sistema.
El azul. Cobalto en el cielo, ultramar en el agua, y en ambos, mezclas con blanco que dan los verdes. Es una noche azul, no negra: Van Gogh escribió a su hermana Wil que la noche le parecía a menudo más rica de color que el día, y aquí lo demuestra.
Las figuras. Están hechas con cuatro toques cada una. Él con sombrero, ella con un sombrero claro; van del brazo. Su tamaño mínimo es lo que hace grande el cielo.
La firma. No la hay. Van Gogh firmaba pocos cuadros, y este no.
Contexto histórico
Van Gogh llegó a Arlés el 20 de febrero de 1888, en tren desde París, con la idea de encontrar en el sur la luz de las estampas japonesas. Encontró nieve. Después encontró la primavera, y en los quince meses siguientes pintó unos doscientos cuadros: los almendros en flor, el puente de Langlois, los girasoles, la siega, la Casa Amarilla, los retratos de los Roulin.
Septiembre de 1888 fue el mes de las noches. Primero la Terraza de café, en la plaza del Foro, a principios de mes; después esta, en el muelle; y en medio, la carta a Boch en la que dice que le interesa pintar de noche, en el sitio, porque las noches del sur son más coloreadas que las del norte.
Era también el mes de la espera. Van Gogh había alquilado la Casa Amarilla para fundar un taller de artistas y estaba amueblándola para Gauguin, que llegó el 23 de octubre. Dos meses después, el 23 de diciembre, tras una discusión, Van Gogh se cortó la oreja, y Gauguin se fue. Este cuadro es de las semanas en que todo parecía posible.
Y fue uno de los pocos que Van Gogh expuso en vida: en septiembre de 1889, en el Salón de los Independientes de París, junto a los Lirios. Ya estaba en el asilo de Saint-Rémy. Lo eligió Theo.
Sobre Vincent van Gogh
Nació en Zundert, en el Brabante holandés, el 30 de marzo de 1853, hijo de un pastor protestante. Fue marchante en La Haya, Londres y París; maestro en Inglaterra; predicador entre los mineros de Bélgica. Empezó a pintar en 1880, con veintisiete años.
De Holanda a Amberes, de Amberes a París – donde vivió con Theo y descubrió a los impresionistas y a los japoneses –, de París a Arlés, de Arlés a Saint-Rémy, de Saint-Rémy a Auvers-sur-Oise. Diez años de pintura, unas novecientas pinturas, más de mil dibujos.
Theo, cuatro años menor, marchante en París, lo sostuvo con dinero, pinturas y cartas durante toda su carrera. Se conservan más de ochocientas cartas de Vincent, la mayoría a Theo; están editadas, traducidas y en línea, con los dibujos incluidos, y son la razón de que se sepa tanto de este cuadro.
Murió en Auvers el 29 de julio de 1890, dos días después de dispararse en el pecho. Theo murió seis meses después. Johanna, la viuda de Theo, se quedó con los cuadros y las cartas, y los convirtió en la reputación de Vincent.
Cómo llegó a Orsay
El cuadro pasó de Theo a Johanna, y de Johanna, a principios del siglo XX, a coleccionistas franceses. En los años treinta era de Fernand Moch, un industrial parisino de origen judío, coleccionista de impresionistas, que murió en 1945. Su yerno, Robert Kahn-Sriber, lo donó al Estado francés en 1975 en memoria de los Moch. Estuvo en el Jeu de Paume hasta que Orsay abrió en 1986, y allí sigue.
Dos préstamos recientes lo han hecho viajar. En el verano de 2024 volvió a Arlés por primera vez, a la Fundación Van Gogh, como pieza central de una exposición sobre las estrellas en la pintura. Después fue a Londres, a la National Gallery, para Van Gogh: Poetas y amantes, la muestra con la que el museo celebró su bicentenario, de septiembre de 2024 a enero de 2025. Volvió a París ese invierno.
Legado e influencia
Es el ensayo general del cuadro más famoso de Van Gogh, y cada vez más gente lo prefiere: tiene lo que el otro tiene – las estrellas como explosiones, el azul saturado, la pincelada como sistema – sin la exageración que el propio Van Gogh reconoció en el de Saint-Rémy.
Los fauvistas y los expresionistas lo tuvieron delante: en 1901 y en 1905 las retrospectivas de Van Gogh en París fueron para Matisse, Derain y Vlaminck lo que las estampas japonesas habían sido para él. Munch pintó sus noches en Åsgårdstrand con esta paleta en la cabeza.
Y en la cultura de masas es la noche estrellada «de reserva»: cuando la del MoMA no está disponible para una portada, una lámina o un puzle, se usa esta. Las exposiciones inmersivas, que proyectan a Van Gogh en paredes de diez metros, la incluyen siempre. Son un espectáculo, no arte, pero han llevado a millones de personas a buscar el original.
¿Y en España?
No hay ninguna noche de Van Gogh en España, pero sí hay un Van Gogh, y de la misma época de las cartas.
El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza conserva Les Vessenots en Auvers, pintado en mayo de 1890, en las últimas semanas, y comprado por el doctor Gachet. Está en la sala 34 de la planta primera y es la única forma, sin salir de Madrid, de ver de cerca la pincelada que en este cuadro construye el río.
Las cartas, además, están en español: la edición completa, con los dibujos, se publicó en 2018, y la carta a Theo sobre este cuadro se puede leer entera. Es la mejor guía de la obra, y la escribió el autor.
Dónde ver la obra hoy
El cuadro está en el Museo de Orsay, en la explanada Valéry Giscard d’Estaing, en la orilla izquierda del Sena, frente a las Tullerías. Metro Solférino, línea 12, o RER C, estación Musée d’Orsay.
- Cierra los lunes. Abre de martes a domingo de 9:30 a 18; los jueves hasta las 21:45.
- Entrada general en torno a 16 euros. Gratis para menores de 18 y para ciudadanos de la UE hasta 25 años, con documento. Primer domingo de mes gratuito para todos, y lleno.
- Compra en línea con franja horaria; sin reserva, la cola de la entrada C supera la media hora casi siempre.
- Los jueves después de las 19 son el mejor momento: las salas de Van Gogh, saturadas a mediodía, se vacían.
- El museo tiene una veintena de Van Gogh, entre ellos El dormitorio de Arlés, La iglesia de Auvers, el Autorretrato de 1889 y el Retrato del doctor Gachet. Están en las salas de posimpresionismo; el museo las reorganiza, así que conviene comprobar el plano a la entrada.
- El cuadro se presta a exposiciones. Antes de ir expresamente, comprueba en la web del museo que está expuesto.
- Se puede fotografiar sin flash. El azul sale mal en casi todas las cámaras; el original es más verde de lo que las fotos muestran.
Y Arlés está a cuatro horas de París en tren. El muelle con la placa, la Fundación Van Gogh en el centro, y la plaza del Foro con la terraza del café, que sigue siendo un café.
Se confunde constantemente con otro cuadro de Van Gogh. Sobre esta y otras confusiones habituales entre obras parecidas: obras famosas con varias versiones.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la diferencia con La noche estrellada del MoMA?
Esta es de septiembre de 1888, pintada en Arlés, de noche, del natural, junto al Ródano, y muestra un lugar real con sus farolas de gas. La de Nueva York es de junio de 1889, pintada en el asilo de Saint-Rémy, de día, en el estudio, y el paisaje es una invención. Van Gogh estaba más satisfecho de esta que de la otra.
¿La pintó con velas en el sombrero?
No. Lo escribió él: la pintó bajo un mechero de gas, una farola del muelle. La historia de las velas es una leyenda posterior sin apoyo en las cartas.
¿Qué constelación es?
La Osa Mayor. Van Gogh la nombra en la carta a Theo. Pero está colocada donde no debería: él miraba al suroeste y la Osa está en el norte. La puso sobre la ciudad porque quiso.
¿Quiénes son las dos figuras?
«Dos pequeñas figuras de enamorados», según la carta. No representan a nadie concreto. Son el tamaño humano contra el que se mide el cielo.
¿Ha salido alguna vez de Orsay?
Sí. En 2024 volvió a Arlés, a la Fundación Van Gogh, y después fue a la National Gallery de Londres hasta enero de 2025. Está de nuevo en París.
¿Se expuso en vida de Van Gogh?
Sí, en el Salón de los Independientes de París, en septiembre de 1889, junto a los Lirios. Fue una de las pocas obras suyas que el público vio mientras él vivía.
¿Hay algún Van Gogh en España?
Uno, Les Vessenots en Auvers, de 1890, en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid. No hay ninguna escena nocturna.
¿Cuánto vale?
No se vende: es del Estado francés. Como referencia, los Van Gogh de este período que han salido al mercado superan los cien millones de dólares.
Si esta obra te ha interesado, sigue con La noche estrellada – la misma idea nueve meses después, sin río, sin ciudad y sin natural – y con El grito de Munch, otro cielo que un pintor sacó de un paseo al atardecer.
Imagen: La Nuit étoilée – Vincent van Gogh (septiembre de 1888), Museo de Orsay, París. Licencia: Dominio público. Fuente: Wikimedia Commons.
