La carreta de heno
Conviene aclararlo antes de nada: en español hay dos cuadros que se llaman El carro de heno, y este no es el del Prado. El del Prado es un tríptico de El Bosco, de hacia 1515, con una carreta cargada de heno arrastrada por demonios hacia el infierno. Este es un cuadro inglés de 1821 con una carreta vacía cruzando un estanque de molino en un día de verano, pintado por un hombre que había crecido en ese molino. Para distinguirlos, la National Gallery y la mayoría de las guías en español usan La carreta de heno para el de Constable. Aquí también.
Datos clave
- Artista: John Constable (1776–1837)
- Título original: Landscape: Noon – «Paisaje: mediodía» – en la Royal Academy de 1821; The Hay Wain es el nombre que se impuso después
- Fecha: 1821, pintado en el estudio de Londres
- Técnica: óleo sobre lienzo
- Dimensiones: 130,2 × 185,4 cm – uno de los «seis pies» de Constable
- Movimiento: Romanticismo – paisaje naturalista inglés
- Ubicación: National Gallery, Londres – NG1207. Donación de Henry Vaughan, 1886
- Medalla de oro: Salón de París, 1824, otorgada por Carlos X
Lo que hay en el cuadro
Se ve de un vistazo y se entiende mal, así que conviene ir por partes.
La carreta es un wain, un carro de madera de cuatro ruedas para transportar heno. Va vacía. No está atascada: está cruzando el estanque del molino para llegar al prado de la otra orilla, a la derecha, donde se ven a lo lejos los segadores trabajando. Volverá cargada. Y hay una razón práctica para meter las ruedas en el agua a mediodía: con el calor la madera se contrae y las llantas de hierro se aflojan; mojadas, la madera hincha y las agarra. Constable, hijo de molinero, lo sabía.
Tiran dos caballos, no bueyes. Un hombre conduce, otro va sentado. En la orilla, a la izquierda, un perro los mira pasar.
La casa de la izquierda es la de Willy Lott, un arrendatario de los Constable. La tradición dice que en ochenta y ocho años de vida pasó cuatro noches fuera de ella. Una mujer, junto al agua, lava o recoge algo.
El molino no se ve. Está fuera del cuadro, a la derecha; solo asoma, en el borde, un trozo de su muro de ladrillo rojo. Era el molino de harina de Flatford, que la familia Constable explotó durante casi un siglo.
El cielo ocupa más de la mitad del lienzo: nubes de verano, altas, con claros. Constable escribió que el cielo es «el órgano principal del sentimiento» en un paisaje, y en estos mismos años, 1821 y 1822, pintaba estudios de nubes en Hampstead, anotando al dorso la hora y el viento.
¿Qué hace que esta obra sea inolvidable?
Es un cuadro de gran formato – casi dos metros de ancho, el tamaño de una pintura de historia – dedicado a nada. Un carro, un estanque, una casa. En 1821 eso era una provocación.
Y está hecho con un método nuevo. Constable pintó durante años, al aire libre, bocetos al óleo de cada elemento – la casa, los árboles, el agua, el cielo –, con pinceladas rápidas y manchas de blanco puro que sus contemporáneos llamaban «la nieve de Constable». Después, en Londres, hizo un boceto al óleo del tamaño exacto del cuadro final para fijar la composición. Ese boceto se conserva en el Victoria and Albert Museum y es más suelto, más moderno, más cercano al impresionismo que el cuadro terminado, que Constable acabó para la Royal Academy con más detalle y menos libertad.
La luz es lo que vieron los franceses: verde de verdad, no el marrón de los paisajes de museo; agua que refleja el cielo; nubes con volumen. Constable no idealizaba. Decía que nunca había visto nada feo en su vida.
Contexto histórico
Inglaterra en 1821: la Revolución Industrial en marcha, las ciudades creciendo, el campo cambiando. Las vallas cerraban los comunales, los jornaleros se empobrecían, y en el propio Suffolk de Constable hubo revueltas rurales en la década siguiente. Nada de eso está en el cuadro. Ni fábricas, ni humo, ni conflicto: Turner pintaba trenes y barcos de vapor; Constable pintaba el molino de su padre como si nada hubiera cambiado. La exposición de la National Gallery de 2024–2025 dedicó buena parte de su recorrido a ese silencio.
El cuadro es el tercero de una serie de seis paisajes grandes del río Stour que Constable expuso en la Royal Academy entre 1819 y 1825 – El caballo blanco, El molino de Stratford, este, Vista del Stour, La esclusa, El caballo que salta. Con ellos quería que el paisaje fuera tomado en serio como género mayor. La Academia no lo tomó en serio a él: no lo eligió académico de pleno derecho hasta 1829, con cincuenta y dos años, y por un voto.
En Londres, en 1821, Paisaje: mediodía no encontró comprador.
París, 1824
Lo que pasó después es la razón de la fama del cuadro.
Théodore Géricault, de paso por Londres en 1821, lo vio en la Royal Academy y volvió a París hablando de Constable. Un marchante anglo-francés, John Arrowsmith, fue a Londres, y en 1823 compró La carreta de heno y otros dos cuadros por 250 libras – más de lo que Constable había ganado nunca por una obra – y los llevó a París.
En el Salón de 1824 la carreta causó sensación. Stendhal escribió sobre ella. Los pintores se agolpaban. Carlos X le concedió una medalla de oro, y un vaciado de la medalla se incrustó en el marco, donde sigue. Y Delacroix, que exponía en el mismo Salón La matanza de Quíos, fue a ver los Constable en la galería de Arrowsmith y volvió a su cuadro para repintar el fondo con los verdes y las manchas de luz que acababa de ver. Lo cuenta él en su diario.
De ahí viene la línea que las historias del arte repiten: Constable, Barbizon, impresionismo. Es cierta a medias. Corot, Rousseau y Millet lo vieron y lo admiraron. Monet y Pissarro lo conocieron en Londres en 1870, medio siglo después, y ya pintaban al aire libre. Constable no inventó el impresionismo, pero fue el primero en pintar el aire con manchas y en convencer a los franceses de que se podía.
Arrowsmith quebró en 1826. El cuadro volvió a Inglaterra y pasó por varias manos hasta que el coleccionista Henry Vaughan lo compró y lo regaló a la National Gallery en 1886, cuarenta y nueve años después de la muerte del pintor.
Simbolismo y en qué fijarse
La nieve. Puntos y trazos de blanco puro sobre el agua, en las hojas, en las ruedas: la luz reflejada. Es la marca de Constable y lo que escandalizaba a los académicos. De cerca es abstracto; de lejos, es un día de sol.
El rojo. Un solo toque de rojo, en el arnés de los caballos, en el centro del cuadro. Constable lo ponía casi siempre: un acento cálido en medio del verde para que el ojo tenga dónde parar.
El agua. Espejo del cielo, con las nubes reflejadas y la carreta rompiendo el reflejo. Es la parte del cuadro que Delacroix copió.
El árbol central. Un fresno y un roble, entre la casa y el agua, que dividen el cuadro en dos mitades. Ninguno de los árboles de la escena existe ya; en Flatford hay otros.
Los segadores. Diminutos, en el prado de la derecha, en la línea del horizonte. Son la razón de la carreta y casi nadie los ve.
El marco. Con la medalla de 1824. Es el único cuadro de la National Gallery que lleva incrustado un premio.
Lo que ha cambiado. El nivel del agua es hoy más alto: esa parte de East Anglia se ha hundido unos treinta centímetros desde 1821. La casa y el molino siguen en pie; los árboles no.
Sobre John Constable
Nació el 11 de junio de 1776 en East Bergholt, Suffolk, a un kilómetro y medio de Flatford, hijo de un molinero y comerciante de grano acomodado que quería que le sucediera en el negocio. Trabajó un año en el molino antes de que le dejaran ir a Londres, a la escuela de la Royal Academy, con veintitrés años.
No fue a Italia ni a Francia. No pintó más que Inglaterra, y casi solo tres lugares: el valle del Stour, Hampstead y Salisbury. Decía que el sonido del agua saliendo de una compuerta, los sauces, las tablas podridas y los muros de ladrillo eran las cosas que había amado antes de saber pintar, y que la pintura era otra palabra para el sentimiento.
Se casó en 1816 con Maria Bicknell, tras siete años de oposición de la familia de ella. Tuvieron siete hijos. Maria murió de tuberculosis en 1828, con cuarenta años, y Constable vistió de negro el resto de su vida; su pintura se hizo más oscura y más agitada. Murió en Londres el 31 de marzo de 1837, a los sesenta, sin haber vendido apenas fuera de su círculo. Su hija Isabel regaló en 1888 al Victoria and Albert los bocetos, los estudios de nubes y el boceto grande de la carreta.
Legado e influencia
En Francia, la que se ha contado. En Inglaterra, más tarde y más raro: Constable se convirtió en el pintor del campo inglés en el siglo XX, cuando ese campo empezaba a desaparecer. El cuadro pasó a los calendarios, las cajas de galletas, las salas de espera. En 2005 una votación de la BBC lo eligió el segundo cuadro más querido del país, detrás del Temerario de Turner.
Y se ha convertido en pantalla de protesta. El 4 de julio de 2022 dos activistas de Just Stop Oil pegaron sobre el cuadro una versión impresa del mismo paisaje con carreteras, aviones y el río seco – «la visión apocalíptica del futuro» – y se pegaron con pegamento al marco. El barniz y el marco sufrieron daños leves. En 2013 un padre de Fathers 4 Justice había pegado en él la foto de un niño. La National Gallery lo tiene tras cristal desde entonces.
Flatford es hoy un sitio del National Trust, con la casa de Willy Lott, el molino y el estanque a la vista desde el mismo punto en que Constable se puso. Van cientos de miles de personas al año a mirar un cuadro que no está allí.
¿Y en España?
Hay dos cosas que contar, y una es una pérdida.
El otro carro. En el Prado, en las salas de El Bosco de la planta baja, está El carro de heno, el tríptico de hacia 1512–1515: en el centro, una carreta de heno gigantesca tirada por demonios, con toda la humanidad – papa, emperador, campesinos – agarrando puñados de heno mientras el carro avanza hacia el infierno del panel derecho. El heno es la riqueza del mundo, según Isaías: «toda carne es hierba». Felipe II lo compró en 1570. No tiene nada que ver con Constable salvo el nombre, y es lo que un lector español encuentra primero al buscar el título.
El Constable que España tuvo. Entre 1992 y 2012 el Museo Thyssen-Bornemisza expuso La esclusa, de 1824 – el quinto de los seis paisajes grandes del Stour, hermano directo de la carreta, pintado en el mismo tramo de río. Pertenecía a la colección de Carmen Thyssen, en depósito en el museo. En julio de 2012 lo vendió en Christie’s de Londres por 22,4 millones de libras, entonces récord para un cuadro británico en subasta, alegando problemas de liquidez. Hubo dimisiones en el patronato. El cuadro está hoy en una colección privada y no se ha vuelto a exponer. Desde entonces no hay ningún Constable de primer rango en España.
Dónde ver la obra hoy
El cuadro está en la National Gallery, en Trafalgar Square, Londres. Metro Charing Cross o Leicester Square.
- La entrada es gratuita, como en todos los museos nacionales británicos. No hace falta reserva, aunque el museo la recomienda en fines de semana para evitar la cola de seguridad.
- Abre todos los días de 10 a 18; los viernes hasta las 21. Cierra el 24, 25 y 26 de diciembre y el 1 de enero.
- En mayo de 2025 el museo reabrió el ala Sainsbury y recolgó toda la colección. La pintura británica tiene ahora tres salas dedicadas a Constable en el edificio principal; comprueba el plano en la entrada, porque la numeración ha cambiado respecto a las guías anteriores.
- Ve un viernes a partir de las 19: las salas británicas, llenas de grupos escolares por la mañana, se vacían.
- El cuadro está tras cristal desde 2022. Con luz lateral el reflejo molesta; mejor de frente y a dos metros.
- En la misma zona, los Turner: El Temerario, Lluvia, vapor y velocidad. Son la otra respuesta inglesa a la misma pregunta.
Para el boceto a tamaño real, el Victoria and Albert Museum, en South Kensington, gratuito, con las salas de Constable en la planta superior del ala británica. Y para el sitio, Flatford, a hora y media en tren desde Londres hasta Manningtree y media hora a pie por el río. La casa de Willy Lott es reconocible desde el primer momento.
Preguntas frecuentes
¿Es el mismo cuadro que El carro de heno del Prado?
No. El del Prado es un tríptico de El Bosco, de hacia 1515, con una alegoría moral. Este es un paisaje de John Constable de 1821, en Londres. Comparten el título en español y nada más.
¿Qué está haciendo la carreta?
Cruzar el estanque del molino, vacía, para ir al prado de la derecha donde están segando el heno. No está atascada. Mojar las ruedas hacía que la madera hinchara y las llantas de hierro no se soltaran con el calor.
¿Son bueyes o caballos?
Caballos, dos. Los bueyes apenas se usaban ya en Suffolk en 1821.
¿Se pintó al aire libre?
No, en el estudio de Londres, a partir de bocetos al óleo hechos al aire libre en Flatford durante años y de un boceto a tamaño real, hoy en el Victoria and Albert Museum. Los bocetos son más sueltos que el cuadro terminado.
¿Por qué es famoso si no gustó en Inglaterra?
Porque en el Salón de París de 1824 ganó una medalla de oro y deslumbró a Delacroix, Géricault y la generación siguiente. La reputación volvió a Inglaterra desde Francia, décadas después.
¿Existe el lugar?
Sí. Flatford, en Suffolk, con la casa de Willy Lott y el molino de los Constable en pie. Los árboles del cuadro han desaparecido y el agua está más alta.
¿Ha sido atacado?
Dos veces: en 2013, con una fotografía pegada por un activista de derechos de los padres, y en 2022, por Just Stop Oil, que pegó encima una versión con carreteras y aviones. Daños leves en el barniz y el marco. Desde entonces está tras cristal.
¿Hay algún Constable en España?
Ninguno de primer nivel. La esclusa, de la misma serie que la carreta, estuvo en el Thyssen de 1992 a 2012, cuando Carmen Thyssen lo vendió en subasta por 22,4 millones de libras.
Si esta obra te ha interesado, sigue con El Temerario de Turner – el cuadro que ganó la votación de 2005, pintado por el rival que sí pintaba el vapor y las fábricas – y con los Nenúfares de Monet, el punto al que llegó, ochenta años después, la manera de mirar el agua que empezó aquí.
Imagen: The Hay Wain – John Constable (1821), National Gallery, Londres, NG1207. Licencia: Dominio público. Fuente: Wikimedia Commons.
