Irworobongdo (Sol, luna y cinco picos)
Este biombo está incompleto a propósito. El Museo del Palacio Nacional de Corea lo dice en su propia cartela: la pintura no funciona sin el rey delante. Sol y luna son el Cielo; las cinco cimas y las olas son la Tierra; el hombre que se sienta en el centro es el tercer término, y sin él la composición es un paisaje mudo. Por eso el espacio central está vacío y por eso nadie más podía ocuparlo. En Joseon estaba prohibido mirar directamente al rey y prohibido retratarlo en las escenas de corte: cuando un documento oficial necesitaba representar al monarca, dibujaba el trono vacío con este biombo detrás. La pintura acabó siendo el rey.
Datos clave
- Autores: pintores anónimos de la corte – el taller oficial Dohwaseo
- Nombre coreano: 일월오봉도 Irworobongdo, «pintura del sol, la luna y los cinco picos». También Irwoldo o Irwolgollyundo
- Fecha: los ejemplares conservados son de los siglos XVIII y XIX; el tipo está documentado desde mediados del XVII
- Técnica: pigmentos minerales sobre seda, sobre biombo plegable; colores tangchae fijados con cola animal o de pescado
- Dimensiones: variables – cada biombo se hacía a la medida del trono y de la sala
- Movimiento: Pintura de corte de la dinastía Joseon
- Ubicación: Museo del Palacio Nacional de Corea, Seúl; otros ejemplares in situ en las salas del trono de Gyeongbokgung, Changdeokgung y Deoksugung
- Ejemplares conservados: una veintena
Una corrección necesaria: qué son el sol y la luna
La explicación que circula en casi todas partes – el sol es el rey y la luna la reina – es una simplificación, y merece precisarse.
El sol rojo y la luna blanca son, en primer término, yang y yin: los dos principios cósmicos que se necesitan mutuamente. Que el yang se asocie al monarca y el yin a su consorte es una lectura derivada, no el contenido primario. La prueba está en la disposición: ambos aparecen a la vez, en el mismo cielo, lo que astronómicamente es una imposibilidad y simbólicamente un enunciado: el universo en equilibrio permanente.
El historiador Han Young-woo lo formuló con claridad: el papel del rey no es ser el sol, sino armonizar el sol y la luna. Es el mediador entre Cielo y Tierra, la tercera pata del esquema confuciano Cheon-ji-in – Cielo, Tierra, Hombre.
Esa diferencia importa, porque cambia lo que el biombo dice. No proclama que el rey sea divino. Proclama que tiene un trabajo: mantener el orden. Es una imagen de deber, no de soberbia.
De dónde sale la imagen
No la inventó un pintor. Sale de un poema.
La investigadora Yi Song-mi identificó la fuente en el Shijing, el Libro de las Odas, la antología poética china más antigua, atribuida tradicionalmente a Confucio. El poema número 166, titulado Cheonbo – «el Cielo protege», es una bendición dirigida al soberano, y enumera nueve imágenes de permanencia: montañas, colinas, cumbres, ríos que fluyen sin cesar, la luna que crece, el sol que sale, la longevidad de las montañas del sur, la frondosidad del pino y del ciprés.
Las nueve están en el biombo. No es un paisaje ni un símbolo suelto: es un poema traducido a pintura, elemento por elemento, y cualquier letrado de la corte lo reconocía al entrar en la sala del trono.
Por eso las cinco cimas no corresponden a ningún lugar de Corea. Se han querido identificar con el monte Kunlun de la mitología china – de ahí el nombre alternativo Irwolgollyundo – o con las cinco montañas sagradas, pero funcionan como geografía moral, no física.
Simbolismo y en qué fijarse
La simetría. Absoluta, y a propósito. Dos árboles a cada lado, dos cascadas, sol y luna equidistantes, pico central en el eje. El único elemento que rompe la simetría es el rey, y está fuera del cuadro.
El pico central. Es el más alto y está calculado para quedar justo encima de la cabeza del monarca sentado. Quien miraba hacia el trono veía la montaña saliendo del rey.
El centro vacío. Debajo del pico, en el eje, la composición se abre. Ese hueco es el asiento. En los ejemplares que no estuvieron nunca detrás de un trono – los de uso funerario o los de los retratos reales – ese vacío queda a la vista y resulta extraño.
Los colores. Son los obangsaek, los cinco colores cardinales del pensamiento confuciano: azul (este), blanco (oeste), rojo (sur), negro (norte) y amarillo (centro). No hay degradados ni sombras. Son planos, saturados y opacos, hechos con pigmentos minerales molidos.
Los pinos rojos. Cuatro, dos a cada lado, con el tronco anaranjado. El pino coreano es el árbol que no pierde la hoja: longevidad de la dinastía, constancia del funcionario recto.
Las olas. En la base, blancas sobre azul, dibujadas una a una. Son el pueblo, y el mar que el rey gobierna. Es la parte del biombo que más trabajo lleva y la que menos se mira.
Las dos cascadas. Simétricas, blancas, cayendo de los picos laterales. El agua que no deja de correr es el tiempo que no se acaba.
Cómo funcionaba
El biombo no estaba colgado: estaba montado. Se plegaba, se transportaba y se instalaba.
Había uno permanente en cada sala del trono – Geunjeongjeon en Gyeongbokgung, Injeongjeon en Changdeokgung, Junghwajeon en Deoksugung – y otros portátiles que acompañaban al rey en sus desplazamientos oficiales, en las audiencias fuera de palacio, en las ceremonias. Donde iba el biombo, había trono.
También se usaba en la muerte. En los funerales reales se colocaba detrás del retrato del difunto, y en los santuarios de los ancestros reales lo acompañaba. La imagen no distinguía entre el rey vivo y el rey muerto: distinguía entre el trono y todo lo demás.
Los uigwe – los protocolos ilustrados que documentaban cada ceremonia de la corte, hoy Memoria del Mundo de la Unesco – registran cuándo se encargaba uno nuevo, qué pintores lo hacían y cuánto costaban los pigmentos. Es una de las pocas tradiciones pictóricas del mundo con contabilidad completa.
Contexto histórico
Joseon gobernó Corea de 1392 a 1897 y fue el estado más rigurosamente confuciano que ha existido. El rey no era un dios ni un emperador: era el hijo mayor de una familia cósmica, con obligaciones rituales que ocupaban buena parte de su jornada.
Los pintores del Dohwaseo, la oficina de pintura de la corte, eran funcionarios de rango medio seleccionados por examen, con especialidades y escalafón. No firmaban. Pintaban retratos oficiales, mapas, protocolos, decoración de palacio y este biombo, que era el encargo más codificado de todos: no había margen para la invención, porque cualquier variación habría alterado un mensaje de Estado.
La mayoría de los ejemplares que se conservan son del siglo XIX, y hay una razón triste: las invasiones japonesas de 1592 y la manchú de 1636 destruyeron los palacios de Seúl, y Gyeongbokgung estuvo en ruinas casi tres siglos, hasta su reconstrucción en 1867. Lo anterior a eso se perdió casi todo.
Legado e influencia
Es probablemente la imagen coreana más reproducida, y sigue en circulación diaria.
Está en el billete de 10.000 wones, el más usado del país, detrás del retrato del rey Sejong. Millones de personas lo llevan en el bolsillo sin saber qué es.
Aparece en la sala del trono reconstruida de Gyeongbokgung, que visitan más de cinco millones de personas al año; en la escenografía de prácticamente todos los dramas históricos coreanos – El sol y la luna lo puso incluso en el título –; y, en 2025, en la película de animación KPop Demon Hunters, que lo llevó a una audiencia global que nunca había oído la palabra Joseon.
Y ha entrado en el arte contemporáneo. En 2022 el artista Julian Jinjoon Lee montó en el palacio de Changgyeonggung una instalación de vídeo y escultura LED que reconstruía el biombo con imagen generada: el sol sale, el mar se convierte en nubes, las nubes en montañas, la luna crece. Ocho módulos de tres metros en el patio de un palacio del siglo XV.
¿Y en España?
No hay ningún Irworobongdo original en España – prácticamente no salen de Corea –, pero sí se ha podido ver aquí.
El Centro Cultural Coreano en España, abierto en 2011 junto a la plaza de Colón, en el paseo de la Castellana 15 de Madrid, expone arte coreano todo el año en su Galería Han-ul, con entrada libre. En marzo de 2025, en la muestra Artesanía y mujer coreana, se exhibió una reproducción del Ilwol Obongdo junto a mobiliario Joseon – los muebles jang, las mesitas soban – y bordados de gyubang, el trabajo doméstico de las mujeres de la dinastía. Es lo más cerca que ha estado esta imagen de Madrid.
El centro ha colaborado además con el Museo Nacional de Artes Decorativas, que en 2018 acogió Viaje del tiempo, una gran muestra de artesanía y diseño coreanos con veintisiete artistas, y con el Museo Thyssen-Bornemisza, que en 2025 expuso a los finalistas del Premio de Artesanía de la Fundación Loewe, ganado en 2022 por la coreana Dahye Jeong.
Para arte asiático histórico en colección permanente española, el sitio sigue siendo el Museo Oriental de Valladolid, formado por los agustinos, con fondos chinos, japoneses y filipinos. Corea está mucho menos representada, y esa ausencia es en sí misma un dato: la península no formó parte de las rutas comerciales que trajeron Asia a España.
Dónde verla hoy
Hay dos formas de verlo y no son intercambiables.
En el museo. El Museo del Palacio Nacional de Corea (국립고궁박물관) está dentro del recinto de Gyeongbokgung, en Seúl, junto a la puerta Heungnyemun. Metro línea 3, estación Gyeongbokgung, salida 5, que da directamente al vestíbulo.
- Entrada gratuita. Abre todos los días de 10 a 18; los miércoles y sábados hasta las 21. Consulta la web antes de ir: los días de cierre cambian.
- Las salas de realeza y ritual de la corte son las que dan contexto: los sellos reales, los uigwe, los trajes, el palanquín.
- El biombo se expone dentro de vitrina y con luz baja – la seda y los pigmentos son sensibles –, y los ejemplares rotan.
En su sitio. A doscientos metros, en el Geunjeongjeon de Gyeongbokgung, hay un Irworobongdo detrás del trono, en la posición para la que se hizo. Es una reconstrucción moderna, pero es la única manera de entender la escala y el efecto: se ve desde el patio, a través de la puerta abierta, a treinta metros, y el hueco central queda exactamente donde debe.
- Gyeongbokgung cierra los martes. Entrada de unos 3.000 wones; gratuita si se va vestido con hanbok, lo que explica las tiendas de alquiler de la calle de enfrente.
- Cambio de guardia en la puerta Gwanghwamun a las 10 y a las 14.
- Ve primero al palacio y después al museo. En ese orden la pintura se entiende; en el contrario, es un biombo bonito en una vitrina.
Los otros tronos con su biombo están en Changdeokgung – el palacio mejor conservado, Patrimonio de la Humanidad, a quince minutos a pie – y en Deoksugung, junto al ayuntamiento.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa «Irworobongdo»?
«Pintura del sol, la luna y los cinco picos»: il (sol), wol (luna), o (cinco), bong (picos), do (pintura). También se le llama Irwoldo o Irwolgollyundo, «pintura del sol, la luna y el monte Kunlun».
¿El sol es el rey y la luna la reina?
Es la lectura popular y no es exacta. En primer término son yang y yin, los dos principios del universo. El rey no es ninguno de los dos: es quien los armoniza. El Museo del Palacio Nacional subraya que el biombo está incompleto sin él.
¿Existen esos cinco picos?
No. No corresponden a ninguna montaña de Corea. Son un lugar mítico, relacionado con el monte Kunlun de la tradición china o con las cinco montañas sagradas, y funcionan como imagen de permanencia, no como paisaje.
¿De dónde sale la composición?
Del poema Cheonbo del Libro de las Odas chino, una bendición al soberano que enumera nueve imágenes de permanencia – montañas, cumbres, ríos, luna, sol, pinos –. Las nueve están en el biombo.
¿Cuántos se conservan?
Una veintena, casi todos de los siglos XVIII y XIX. Lo anterior se perdió en las invasiones japonesa de 1592 y manchú de 1636, que arrasaron los palacios de Seúl.
¿Por qué no está firmado?
Porque lo pintaron funcionarios del Dohwaseo, la oficina de pintura de la corte, seleccionados por examen. En el arte oficial de Joseon el autor quedaba subordinado a la institución. No es anonimato por descuido: es anonimato por norma.
¿Dónde aparece hoy?
En el billete de 10.000 wones, detrás del retrato del rey Sejong; en las salas del trono de los palacios de Seúl; en casi todos los dramas históricos coreanos; y, desde 2025, en la película KPop Demon Hunters.
¿Se ha visto en España?
Sí, en reproducción. El Centro Cultural Coreano de Madrid, en el paseo de la Castellana, expuso un Ilwol Obongdo en marzo de 2025 dentro de una muestra sobre artesanía femenina de Joseon. Su Galería Han-ul programa arte coreano todo el año con entrada libre.
Si esta obra te ha interesado, sigue con Geumgangjeondo – la montaña coreana real, pintada del natural medio siglo antes de estos biombos, y lo contrario exacto de una geografía mítica – y con A lo largo del río durante el festival Qingming, la otra gran pintura de Asia oriental cuyo tema verdadero es el poder y el orden de un Estado.
Imagen: Irworobongdo (일월오봉도) – pintor anónimo de la corte, dinastía Joseon. Licencia: Dominio público. Fuente: Wikimedia Commons.
