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Muchos de los mayores tesoros de la historia del arte han llegado hasta nosotros sin firma: sus creadores se perdieron en el tiempo, pero su genio permanece intacto. Esta página reúne obras maestras de artistas desconocidos, de la escultura antigua a obras anónimas magistrales.

  • Moái

    El 20 de noviembre de 1770, los jefes rapanui firmaron un acta de anexión a la Corona española. La firmaron con signos: trazos que el contador del navío San Lorenzo copió sin entenderlos y que hoy se consideran el primer registro en papel de la escritura rongorongo, el único sistema de escritura nacido en Oceanía…

  • Gran Esfinge de Guiza

    La nariz tiene culpable con nombre. En 1378, un sufí llamado Muhammad Sa’im al-Dahr – «el que ayuna perpetuamente» –, alojado en el convento de Sa’id al-Su’ada de El Cairo, subió a la Esfinge y le destrozó la cara porque los campesinos de los alrededores le hacían ofrendas para pedir buenas cosechas. Lo cuenta el…

  • El Coliseo

    En 1995 el epigrafista Géza Alföldy descifró una inscripción del Coliseo que nadie había podido leer. Solo quedaban los agujeros donde habían estado clavadas las letras de bronce, arrancadas en la Antigüedad; midiendo los agujeros, reconstruyó el texto: «El emperador César Vespasiano Augusto ordenó hacer este nuevo anfiteatro ex manubiis» – con el botín. El…

  • Catedral de Notre-Dame

    Las gárgolas que todo el mundo fotografía no son medievales. Las quimeras de la galería alta – el pensativo Stryge con la cabeza entre las manos, el pelícano, el elefante – las diseñó Eugène Viollet-le-Duc hacia 1850, en una restauración que reinventó buena parte del edificio: la aguja, la sacristía, decenas de estatuas, el rosetón…

  • El Panteón

    El 21 de abril, a las doce del mediodía solar, un disco de luz entra por el óculo y cae exactamente sobre la puerta de bronce. Es el día en que Roma celebra su fundación, y quien cruzaba el umbral a esa hora – el emperador – lo hacía envuelto en sol. No es casualidad:…

  • La Victoria de Samotracia

    El ala derecha es de yeso. Cuando Charles Champoiseau encontró la estatua en 1863, del ala derecha quedaban unos fragmentos sueltos, y en la restauración de 1880–1884 el Louvre decidió reconstruirla en escayola como imagen especular de la izquierda, que sí estaba casi entera. También son de yeso el pecho izquierdo, la zona del cinturón…

  • Venus de Milo

    El 12 de abril de 1820, cuatro días después del hallazgo, el agente consular francés en Milo escribió a su superior describiendo una estatua «un poco mutilada, con los brazos rotos». Es el documento más antiguo que existe sobre la Venus, y zanja una discusión de dos siglos: los brazos ya no estaban cuando salió…