The Bedroom by Vincent van Gogh, 1889

El dormitorio en Arlés

Las paredes no eran azules. Van Gogh escribió a Theo que las había pintado de «violeta pálido», y el análisis de pigmentos que el Art Institute of Chicago presentó en 2016 confirmó por qué ya no lo parecen: usó una laca roja de cochinilla mezclada con azul, y la parte roja se ha desvanecido con la luz. Lo mismo pasó con la puerta y con el suelo, que era de un rojo pardo. El cuadro que conocemos es el residuo de otro cuadro. Lo que Van Gogh pintó era una habitación malva con suelo rojizo, y eso cambia por completo la armonía que él describió.

Datos clave

  • Artista: Vincent van Gogh (1853–1890)
  • Fecha: septiembre de 1889, Saint-Rémy-de-Provence. Segunda de tres versiones
  • Técnica: óleo sobre lienzo
  • Dimensiones: 73,6 × 92,3 cm
  • Movimiento: Posimpresionismo
  • Ubicación: Art Institute of Chicago – colección Helen Birch Bartlett Memorial, inv. 1926.417
  • Las otras dos: Museo Van Gogh de Ámsterdam (octubre de 1888) y Museo de Orsay, París (finales de septiembre de 1889)

Las tres versiones, en orden

Conviene fijarlo, porque casi todas las guías las desordenan.

Primera — Ámsterdam, octubre de 1888. 72,4 × 91,3 cm. Pintada en la propia habitación de la Casa Amarilla, en tres días, mientras esperaba a Gauguin. Es el original.

Segunda — Chicago, septiembre de 1889. 73,6 × 92,3 cm. Es ligeramente mayor que la primera, no menor. La pintó de memoria en el manicomio de Saint-Rémy, a partir de un boceto que le envió Theo, para sustituir al original dañado.

Tercera — Orsay, finales de septiembre de 1889. 57,5 × 74 cm. Esta sí es mucho más pequeña, y tiene destinatario: la pintó para enviársela a su madre y a su hermana Wil, en Holanda. Es un cuadro doméstico, hecho para una casa familiar.

La razón de las copias fue el agua. En la primavera de 1889 el Ródano se desbordó e inundó la Casa Amarilla. Los cuadros almacenados allí se mojaron y el Dormitorio quedó tan dañado que hubo que reentelarlo. Van Gogh, ya internado, decidió rehacerlo.

Los tres se reunieron por primera vez en Norteamérica en la exposición Van Gogh’s Bedrooms del Art Institute, del 14 de febrero al 10 de mayo de 2016. De ahí salió la investigación sobre los colores.

¿Qué hace que esta obra sea inolvidable?

Es un cuarto vacío de quince metros cuadrados, y es uno de los cuadros más reconocibles del mundo.

Funciona porque no hay nadie y todo está ocupado: dos sillas, dos almohadas, dos retratos en la pared, una puerta y otra puerta. Es una habitación amueblada para dos personas en la que no hay ninguna. Van Gogh la pintó esperando a Gauguin; la repitió cuando Gauguin ya se había ido y él estaba encerrado.

Y funciona porque el espacio está torcido. Parte de la deformación es real — la habitación de la Casa Amarilla tenía una pared en ángulo no recto, comprobado sobre los planos del edificio — y parte es decisión suya. El resultado es un cuarto que se inclina hacia el espectador y del que no se puede salir con la vista.

Lo que Van Gogh dijo que quería

Este es de los pocos cuadros en los que el autor explicó su intención con detalle, en una carta a Theo del 16 de octubre de 1888 con un croquis incluido.

Escribió que quería expresar el reposo absoluto solo mediante el color, y enumeró: paredes violeta pálido, suelo de baldosa roja, madera de la cama y sillas amarillo mantequilla, sábanas verde limón muy pálido, colcha roja, ventana verde, mesa naranja, palangana azul, puertas lila.

Y añadió la clave técnica: «las sombras y las sombras proyectadas están suprimidas; está coloreado en tintas planas como las estampas japonesas».

Es decir: esto no es una habitación observada. Es un ejercicio de color plano al modo de la xilografía japonesa, aplicado a un interior europeo. La ausencia de sombras no es un descuido; es el procedimiento.

La ironía es que la armonía que describió ya no se puede ver, porque el violeta se volvió azul.

Simbolismo y en qué fijarse

Los dos retratos. En la pared del fondo, a la derecha, cuelgan dos cabezas. En la versión de Chicago se identifican con retratos de amigos que Van Gogh pintó en Arlés — el poeta belga Eugène Boch y el teniente zuavo Paul-Eugène Milliet —, y cambian entre versiones. Es el detalle que permite distinguirlas de un vistazo.

El espejo. Junto a los retratos, un pequeño espejo colgado. No refleja nada.

Las dos sillas. De enea, distintas entre sí, una a cada lado de la cama. Van Gogh pintó después dos retratos sin personas: La silla de Vincent y El sillón de Gauguin, dos muebles que funcionan como retratos de sus dueños.

La ventana entornada. Verde, cerrada casi del todo. Detrás no se ve nada. El cuarto es hermético.

Los objetos de aseo. Jarra, palangana, botella, vasos, cepillos: todo en la mesa de la derecha, alineado. No hay libros, ni papeles, ni pinturas, ni desorden. Es un orden que no corresponde al de un pintor trabajando.

El suelo. Hoy pardo grisáceo. Era rojo. Con el rojo, el contraste con el amarillo de la cama era mucho más fuerte.

La perspectiva. Sigue las líneas del suelo: no convergen en un punto. La cama se abre hacia el fondo, la pared izquierda avanza. El espacio está construido para producir inquietud, no profundidad.

Contexto histórico

La Casa Amarilla era un edificio de la plaza Lamartine de Arlés que Van Gogh alquiló en mayo de 1888 con la idea de fundar un taller de artistas del sur. Pasó meses amueblándola y decorándola para recibir a Gauguin: compró camas, sillas, y pintó los girasoles para la habitación de su invitado.

Esta era su propia habitación, en la planta alta; la de Gauguin estaba al lado.

Gauguin llegó el 23 de octubre de 1888, una semana después de que Van Gogh terminara este cuadro. La convivencia duró nueve semanas y acabó el 23 de diciembre con la crisis de la oreja. En mayo de 1889 Van Gogh ingresó voluntariamente en el manicomio de Saint-Paul-de-Mausole, en Saint-Rémy, donde pintó la versión de Chicago — y también La noche estrellada.

La Casa Amarilla no existe. La destruyó un bombardeo aliado en junio de 1944.

Sobre Vincent van Gogh

Nació en Zundert, en el Brabante holandés, en 1853, hijo de un pastor protestante. Fue marchante en La Haya, Londres y París, maestro en Inglaterra y predicador entre los mineros belgas. Empezó a pintar a los veintisiete años.

En diez años hizo unas novecientas pinturas y más de mil dibujos. Vivió del dinero de su hermano Theo y se escribió con él más de ochocientas cartas.

La idea de que solo vendió un cuadro en vida es un mito. Es cierto que vendió muy poco y que la única venta bien documentada a un coleccionista fue La viña roja, en 1890, pero hay constancia de otras transacciones y de encargos menores. La cifra de «uno» se repite porque es redonda, no porque esté probada.

Murió en Auvers-sur-Oise el 29 de julio de 1890, a los treinta y siete años. Fue Johanna Bonger, la viuda de Theo, quien conservó y publicó la obra y las cartas, y creó su reputación. Este cuadro salió de sus manos en 1901; pasó por Viena y por París y lo compró en 1926 el coleccionista de Chicago Frederic Clay Bartlett.

Legado e influencia

El interior doméstico vacío se convirtió, después de esto, en un género con carga psicológica. Edward Hopper es el heredero más claro: habitaciones en las que la ausencia de gente es el tema.

Y hay un episodio que dice mucho sobre el lugar que ocupa el cuadro en la cultura popular. En febrero de 2016, para promocionar la exposición, el Art Institute construyó una réplica a tamaño real de la habitación y la alquiló en Airbnb por diez dólares la noche. No estaba en Arlés: estaba en un apartamento del barrio de River North, en Chicago, montada en cuatro semanas a partir de los planos reales del piso alto de la Casa Amarilla. Las fechas de febrero se agotaron en horas y la campaña dio la vuelta al mundo.

La única licencia que se tomaron: pusieron cama doble.

¿Y en España?

No hay ninguna versión del dormitorio en España, pero sí hay un Van Gogh de la última época.

El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza de Madrid conserva Les Vessenots en Auvers, un paisaje de mayo de 1890 que perteneció al doctor Gachet. Está en la sala 34 de la primera planta.

Y hay una conexión más útil de lo que parece. El interior doméstico como retrato psicológico — la habitación que habla de quien la habita — tiene en España un ejemplo que se puede visitar entero: el Museo Sorolla de Madrid, la casa y el jardín del pintor, conservados con su mobiliario, su estudio y sus objetos tal como los dejó. Es lo contrario de este cuadro — luz, plantas, desorden de trabajo — y por eso funciona como contraste.

Para las cartas, hay edición completa en español con los croquis incluidos. La del 16 de octubre de 1888, con el dibujo de esta habitación y la lista de colores, es el mejor comentario que existe sobre el cuadro.

Dónde verlo hoy

Está en el Art Institute of Chicago, 111 South Michigan Avenue, en las galerías de pintura europea moderna.

  • Horario: de jueves a lunes de 11 a 17; los jueves hasta las 20. Cerrado martes y miércoles. Comprueba la web: los horarios han cambiado varias veces en los últimos años.
  • Precio: la entrada general ha subido por encima de los 30 dólares para visitantes de fuera de Illinois. Hay tarifas reducidas para residentes en Chicago e Illinois, y gratuidad para menores de 14 años. Consulta la web antes de ir.
  • En la misma zona del museo: Un domingo en la Grande Jatte de Seurat, los Nenúfares de Monet y varias obras de Gauguin. Es una de las mejores colecciones de posimpresionismo del mundo.
  • Mira el suelo y las paredes pensando en lo que fueron. Con el violeta y el rojo originales, el cuadro era mucho más cálido y mucho menos frío de lo que parece. El museo explica esa degradación en su ficha.
  • Busca los dos retratos de la pared. Son la forma de saber ante qué versión estás sin mirar la cartela.

Las otras dos: Museo Van Gogh de Ámsterdam y Museo de Orsay en París. Y en Arlés, la plaza Lamartine, donde estuvo la Casa Amarilla: no queda nada del edificio, pero hay una placa y el recorrido señalizado por los lugares que pintó en la ciudad, entre ellos la terraza del café y el muelle del Ródano.

Esta obra existe en más de una versión. Si te interesa saber cuántas hay, dónde están y cómo distinguirlas, tenemos una guía completa: obras famosas con varias versiones.

Preguntas frecuentes

¿De qué color eran las paredes?

Violeta pálido. Van Gogh lo escribió en una carta, y el análisis de pigmentos presentado por el Art Institute en 2016 lo confirmó: usó una laca roja que se ha desvanecido con la luz, dejando solo el azul. El suelo, que hoy es pardo, era rojo.

¿Cuántas versiones hay y en qué orden?

Tres. La primera, de octubre de 1888, en Ámsterdam. La segunda, de septiembre de 1889, en Chicago, ligeramente mayor que la primera. La tercera, de finales de septiembre de 1889, en el Museo de Orsay, bastante más pequeña y pintada para enviársela a su madre y a su hermana.

¿Por qué las repitió?

Porque el Ródano se desbordó en la primavera de 1889 e inundó la Casa Amarilla. El lienzo original quedó dañado por la humedad y hubo que reentelarlo. Van Gogh, ya internado en Saint-Rémy, lo rehízo de memoria a partir de un boceto que le mandó Theo.

¿Por qué la perspectiva está torcida?

En parte porque la habitación lo estaba: la pared de la Casa Amarilla formaba un ángulo no recto, comprobado sobre los planos del edificio. El resto es decisión de Van Gogh, que suprimió deliberadamente las sombras y trabajó con tintas planas, «como las estampas japonesas», según sus propias palabras.

¿Cómo distingo una versión de otra?

Por los cuadros colgados en la pared del fondo, que cambian, y por el tamaño: la de Orsay es claramente más pequeña que las otras dos.

¿Es verdad que Van Gogh solo vendió un cuadro?

Es un mito muy repetido. Vendió muy poco, y la venta mejor documentada a un coleccionista fue La viña roja en 1890, pero hay constancia de otras operaciones. La cifra exacta de «uno» no está probada.

¿Existió la habitación de Airbnb?

Sí, en 2016, pero en Chicago, no en Arlés. El Art Institute construyó una réplica a tamaño real en un apartamento del barrio de River North y la alquiló a diez dólares la noche durante la exposición. Se agotó en horas.

¿Se puede visitar la Casa Amarilla?

No existe: la destruyó un bombardeo aliado en junio de 1944. El solar está en la plaza Lamartine de Arlés, señalizado.

Si esta obra te ha interesado, sigue con Los girasoles — pintados en las mismas semanas para la habitación de al lado, la de Gauguin — y con La noche estrellada, hecha en el mismo manicomio y en los mismos meses que esta segunda versión.

Imagen: The Bedroom – Vincent van Gogh (septiembre de 1889), Art Institute of Chicago, colección Helen Birch Bartlett Memorial. Segunda de las tres versiones. Licencia: Dominio público. Fuente: Wikimedia Commons.

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