La ronda de noche
Ahora mismo, en Ámsterdam, ocho restauradores están quitando el barniz a este cuadro delante del público. Trabajan dentro de una cámara de cristal montada en la sala del museo, sobre una plataforma que sube y baja por la superficie de cuatro metros. Empezaron en noviembre de 2024, después de cinco años de análisis, y no han terminado. Es la primera vez en la historia que se puede ver La ronda de noche sin barniz – «desnuda, sin maquillaje», en palabras del director del Rijksmuseum – y no volverá a ocurrir.
Datos clave
- Artista: Rembrandt van Rijn (1606–1669)
- Título real: La compañía del capitán Frans Banninck Cocq y el teniente Willem van Ruytenburch; neerlandés, De Nachtwacht
- Fecha: 1642 – firmado y fechado
- Técnica: óleo sobre lienzo
- Dimensiones actuales: 363 × 437 cm. Originales: unos 400 × 500 cm
- Peso: 337 kg con el bastidor
- Movimiento: Edad de Oro neerlandesa
- Ubicación: Rijksmuseum, Ámsterdam – Sala de la Ronda de Noche, al final de la Galería de Honor. Propiedad de la ciudad de Ámsterdam, en depósito
- Estado: en restauración pública desde noviembre de 2024
Operación Ronda de Noche
Conviene empezar por aquí, porque cambia la visita.
En julio de 2019 el Rijksmuseum abrió la investigación más ambiciosa que se ha hecho nunca sobre un cuadro. Lo llamaron Operación Ronda de Noche. Durante cinco años, un equipo de conservadores, químicos e informáticos – con la Universidad de Delft, el Centro Médico de Ámsterdam y la National Gallery de Washington como socios – escaneó, fotografió y analizó el lienzo capa por capa, dentro de una cámara de cristal, con los visitantes mirando.
Lo que encontraron:
Un boceto debajo. Rembrandt dibujó la composición entera sobre la preparación con un pigmento a base de plomo antes de pintar. Es la primera vez que se documenta un boceto preparatorio bajo un cuadro suyo de este tamaño.
Arsénico en el uniforme. El amarillo del teniente Van Ruytenburch contiene rejalgar y oropimente, dos sulfuros de arsénico. Nadie los había detectado, y explican por qué ese amarillo brilla como brilla.
Una capa de plomo. La preparación del lienzo lleva una capa rica en plomo, probablemente para impermeabilizar la tela y protegerla de la humedad. Un lienzo de cinco metros era un problema técnico antes de ser un problema artístico.
La foto más grande de la historia del arte. En 2022 el museo publicó una imagen de 717 gigapíxeles, con una resolución de cinco micras por píxel. Se puede consultar en línea y ampliar hasta ver grietas del tamaño de un cabello.
La restauración propiamente dicha empezó el 12 de noviembre de 2024, después de volver a tensar el lienzo sobre su bastidor. Ocho conservadores aplican un tejido impregnado en disolvente durante unos segundos, que disuelve y absorbe el barniz de 1975–76; los restos de capas aún más antiguas se retiran después bajo microscopio, con bastoncillos de algodón.
Hay un efecto que sorprende a los visitantes: a medida que sale el barniz, la pintura se ve mate y grisácea. Es temporal, y se corregirá cuando se aplique el barniz nuevo. El proceso sigue en marcha, y mientras dure, el cuadro se ve con la cámara, la plataforma y los aparatos delante.
¿Qué hace que esta obra sea inolvidable?
Los retratos de milicia eran el género más rentable de Ámsterdam. Cada compañía encargaba uno para su sede, cada miembro pagaba su parte y aparecía en fila, bien iluminado, mirando al frente. Frans Hals los hizo mejor que nadie. Seguían siendo filas.
Rembrandt pintó un tumulto. La compañía sale por un arco, el capitán da la orden, el teniente escucha, alguien carga un mosquete, otro lo dispara, un tambor toca, un perro se asusta, una niña corre. Nadie mira al pintor.
Y lo hizo con luz: un foco cae sobre el capitán y el teniente, otro sobre la niña, y todo lo demás queda en penumbra. Varios de los que habían pagado quedaron medio tapados. Uno, al fondo, solo tiene un ojo visible.
Es un retrato de grupo que funciona como una escena de historia. Nadie lo había hecho, y casi nadie volvió a intentarlo.
El nombre equivocado
El cuadro no se llama La ronda de noche y no representa una noche.
El título original es el que figura en el álbum familiar del capitán: la compañía del distrito II bajo el mando de Frans Banninck Cocq. El apodo aparece por primera vez en un inventario de 1797, cuando siglo y medio de barniz oscurecido y hollín de las estufas habían convertido el día en noche.
La limpieza de 1946–47 devolvió la luz diurna y confirmó que la escena ocurre de día, probablemente a media mañana, con el sol entrando desde la izquierda. El nombre ya no tenía remedio. El museo lo usa; todo el mundo lo usa.
Lo que se cortó
En 1715 el cuadro se trasladó de la sede de la milicia al Ayuntamiento de Ámsterdam, en la plaza Dam, y no cabía entre dos puertas. La solución fue cortarlo.
Se eliminaron unos sesenta centímetros por la izquierda, veinte por arriba y algo menos por la derecha y por abajo. Por la izquierda desaparecieron dos figuras completas y un niño; por arriba, el arco bajo el que sale la compañía se quedó sin parte superior. Los trozos cortados nunca han aparecido.
Se sabe exactamente qué había gracias a una copia a escala reducida pintada hacia 1650 por Gerrit Lundens, hoy en la National Gallery de Londres y en depósito en el Rijksmuseum. En 2021 el museo reconstruyó las partes perdidas con inteligencia artificial, a partir de esa copia, las imprimió sobre paneles y las montó alrededor del original durante unos meses. Fue la primera vez en trescientos años que se veía la composición completa. El efecto era distinto: el capitán y el teniente quedaban descentrados, a la derecha, y el grupo se abría hacia la izquierda con más espacio. El museo ha dejado claro que no piensa incorporarlas a la restauración.
Simbolismo y en qué fijarse
La sombra de la mano. El capitán, de negro con banda roja, extiende la mano izquierda hacia el teniente. La sombra de esa mano cae sobre el uniforme amarillo, exactamente sobre la ingle. Es un alarde técnico – y una broma que los contemporáneos entendieron.
La niña. A la izquierda del centro, vestida de amarillo dorado, iluminada como si llevara luz propia. De su cinturón cuelga un pollo muerto con las garras a la vista. Las garras son el emblema de la compañía: se llamaban kloveniers, arcabuceros, y su símbolo era una garra – klauw en neerlandés. La niña es la mascota de la milicia, no un personaje. Se ha dicho que tiene la cara de Saskia, la mujer de Rembrandt; no hay prueba.
El disparo. Justo detrás del teniente, entre las dos figuras principales, un mosquetero dispara. Se ve el fogonazo junto al sombrero del capitán. Hay tres mosqueteros en el cuadro y hacen las tres operaciones del manual de instrucción de la época: cargar, disparar y limpiar el arma.
El escudo. Sobre el arco, a la derecha, un escudo con dieciocho nombres. No lo pintó Rembrandt: se añadió hacia 1650 para que constara quién había pagado.
El perro. Abajo a la derecha, junto al tambor, encogido y con la boca abierta. No ladra: se asusta del ruido.
El ojo. Al fondo, entre el capitán y el abanderado, asoma un ojo bajo un sombrero. La tradición dice que es Rembrandt. Es plausible y no está demostrado.
El abanderado. Jan Visscher Cornelisen, con la bandera azul y dorada de la compañía. Fue quien más pagó después de los dos oficiales.
Contexto histórico
En 1640 la milicia de arcabuceros de Ámsterdam construyó una nueva sala de banquetes en su sede, la Kloveniersdoelen, y encargó a seis pintores siete grandes retratos de grupo para cubrir sus paredes. Rembrandt recibió uno. Los otros seis existen todavía y se conservan en el Rijksmuseum y el Museo de Ámsterdam; junto a ellos se ve hasta qué punto el suyo es otra cosa.
Dieciséis milicianos pagaron unos 1.600 florines en total – unos cien cada uno, más los que ocupaban lugar destacado. Era un encargo muy bien pagado.
Ámsterdam vivía su década de mayor riqueza. La Compañía de las Indias Orientales dominaba el comercio asiático, la ciudad se había ampliado con los tres canales concéntricos, y la burguesía mercantil compraba arte como nunca antes en Europa. Las milicias ya no defendían nada – la guerra con España estaba a punto de terminar – y se habían convertido en clubes de notables.
En junio de 1642, con el cuadro recién terminado, murió Saskia, la mujer de Rembrandt, a los veintinueve años, probablemente de tuberculosis. Dejó a Titus, de nueve meses. Rembrandt estaba en la cima de su carrera. La cima no duró.
Sobre Rembrandt
Nació en Leiden el 15 de julio de 1606, hijo de un molinero. Se formó en Leiden y en Ámsterdam, y en 1631 se instaló definitivamente en la capital, donde en pocos años se convirtió en el retratista más solicitado.
Se casó en 1634 con Saskia van Uylenburgh, de familia acomodada. Compró en 1639 una casa grande en la Sint Antoniesbreestraat – hoy Casa Museo Rembrandt – que no terminó de pagar nunca.
Los años cuarenta y cincuenta fueron de decadencia comercial y esplendor artístico. Se declaró insolvente en 1656 y su casa y su colección se subastaron. Hendrickje Stoffels, su compañera, murió en 1663; Titus, su hijo, en 1668. Rembrandt murió el 4 de octubre de 1669 y lo enterraron en una tumba alquilada en la Westerkerk. La tumba se vació después; no se sabe dónde están sus restos.
Dejó unas 350 pinturas, unos 300 grabados y cerca de dos mil dibujos. El número de pinturas ha ido bajando durante décadas conforme el Rembrandt Research Project reasignaba obras a discípulos.
Guerra, cuchillos y ácido
El cuadro ha sobrevivido a más de lo que parece.
1939–1945. Días antes de la invasión alemana lo bajaron del muro, lo enrollaron en un cilindro y lo sacaron de Ámsterdam. Pasó por un castillo en Medemblik y un búnker en las dunas de Castricum, y en 1942 llegó a su escondite definitivo: las cuevas de marga de la colina de Sint-Pietersberg, junto a Maastricht, donde se guardaron centenares de obras del patrimonio neerlandés. Volvió a Ámsterdam en junio de 1945 y se limpió por primera vez en serio.
13 de enero de 1911. Un zapatero sin trabajo le dio varios tajos con un cuchillo. El barniz espeso paró la hoja y el daño fue mínimo.
14 de septiembre de 1975. Un profesor de escuela con antecedentes psiquiátricos, Wilhelmus de Rijk, le hizo doce cortes con un cuchillo de pan, algunos de más de treinta centímetros, en la zona del capitán y el teniente. La restauración duró hasta 1976 y las cicatrices se ven de cerca. El barniz que ahora se está retirando es el de aquella intervención.
6 de abril de 1990. Un hombre le roció ácido sulfúrico con un pulverizador. Los vigilantes lo neutralizaron con agua en cuestión de segundos y el ácido solo llegó a penetrar la capa de barniz.
Desde entonces está tras cristal, aunque en la sala actual el cristal es el de la cámara de restauración.
Legado e influencia
El cuadro estableció que un retrato colectivo podía ser una escena, y esa idea recorrió la pintura europea hasta el siglo XIX.
Peter Greenaway le dedicó una película entera, Nightwatching, en 2007, y un documental al año siguiente, ambos construidos sobre una teoría conspirativa – que el cuadro acusa de un asesinato – sin base histórica.
Hoy es el emblema del Rijksmuseum y el cuadro más visitado de los Países Bajos. Cuando el museo reabrió en 2013 tras diez años de obras, fue la única obra que se dejó en su sitio: la Galería de Honor se reconstruyó a su alrededor.
¿Y en España?
Hay un solo Rembrandt en España, está en el Prado, y su historia tiene una ironía que merece contarse.
Judit en el banquete de Holofernes, de 1634, firmado y fechado, cuelga en la sala 76 del museo. Es un lienzo casi cuadrado, de 143 por 155 centímetros, en el que una mujer joven, vestida con lujo, recibe una copa de una criada mientras una vieja sostiene un saco. Durante dos siglos se creyó que era Artemisa, la reina que bebió las cenizas de su marido. En 2008 la conservadora Teresa Posada propuso que es Judit en la tienda de Holofernes, antes de cortarle la cabeza, y el museo adoptó esa lectura.
Y aquí está la ironía: en la Holanda del siglo XVII, Judit era el símbolo de la rebelión contra España. Los neerlandeses se identificaban con el pueblo hebreo y a Holofernes con el ocupante español. El único Rembrandt del país es una alegoría de la guerra contra el país.
Llegó a la colección real española en el siglo XVIII, con la compra de la colección del marqués de la Ensenada por Carlos III.
Dónde ver la obra hoy
El cuadro está en el Rijksmuseum, Museumstraat 1, Ámsterdam, en la sala construida para él al final de la Galería de Honor de la segunda planta.
- Está en restauración pública. Se ve, pero dentro de una cámara de cristal, con la plataforma y los restauradores delante. Es una oportunidad, no un inconveniente: no se volverá a ver así.
- Y se ve mate y gris. Las zonas ya limpias han perdido el brillo del barniz y lo recuperarán cuando se aplique el nuevo. Saberlo evita la decepción.
- El museo abre todos los días de 9 a 17. Consulta precios en la web; los menores de 19 años entran gratis.
- Compra en línea con franja horaria. El Rijksmuseum vende entradas con hora y en verano se agotan.
- Entra a las nueve. La Galería de Honor está tranquila la primera hora; a las once es un pasillo lleno.
- Mira desde lejos y desde cerca. Desde el fondo de la Galería de Honor el cuadro se lee como una escena. A un metro de la cámara se ven las cicatrices de 1975 y el contraste entre las zonas limpias y las que aún tienen barniz.
- En la Galería de Honor, de camino, están la Lechera y la Callejuela de Vermeer, La novia judía de Rembrandt y varios Frans Hals.
- La copia de Lundens, con la composición completa, suele estar expuesta cerca. Compárala con el original: es la única manera de ver lo que se cortó.
A diez minutos a pie está la Casa Museo Rembrandt, en la Jodenbreestraat, donde vivió de 1639 a 1658 y donde pintó este cuadro. Está reconstruida con el mobiliario del inventario de la quiebra.
Sin la copia de Lundens no sabríamos qué se cortó en 1715. Sobre las copias, las réplicas y las obras famosas que existen en varias versiones: obras famosas con varias versiones.
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama «La ronda de noche» si es de día?
Por el barniz. A finales del siglo XVIII el cuadro se había oscurecido tanto que parecía nocturno, y el apodo aparece en un inventario de 1797. La limpieza de 1946 devolvió la luz diurna, pero el nombre se quedó.
¿Se puede ver ahora?
Sí, en restauración. Desde el 12 de noviembre de 2024 un equipo de ocho conservadores retira el barniz dentro de una cámara de cristal en la propia sala, a la vista del público. El proceso sigue en marcha.
¿Por qué se ve gris?
Porque al retirar el barniz antiguo la superficie queda mate. Es un estado temporal: la pintura recuperará el brillo cuando se aplique la capa de barniz nueva.
¿Cuánto se cortó?
Unos sesenta centímetros por la izquierda, veinte por arriba y algo por los otros dos lados, en 1715, para que cupiera en el Ayuntamiento. Se perdieron dos figuras y parte del arco, y los fragmentos nunca han aparecido. La copia de Gerrit Lundens, de hacia 1650, muestra la composición completa.
¿Quién es la niña?
La mascota de la compañía. El pollo que lleva colgado, con las garras visibles, es el emblema de los kloveniers, los arcabuceros: klauw significa garra. La identificación con Saskia, la mujer de Rembrandt, es tradición sin prueba.
¿Cuántas veces ha sido atacado?
Tres. Con cuchillo en 1911 y 1975, y con ácido en 1990. El ataque de 1975, con doce cortes, fue el más grave; las cicatrices siguen siendo visibles de cerca.
¿Dónde se escondió en la guerra?
Enrollado en un cilindro, pasó por un castillo en Medemblik y un búnker en Castricum, y desde 1942 en las cuevas de marga de Sint-Pietersberg, junto a Maastricht. Volvió a Ámsterdam en 1945.
¿Hay algún Rembrandt en España?
Uno: Judit en el banquete de Holofernes, de 1634, en el Museo del Prado. Judit era, en la Holanda de Rembrandt, el símbolo de la lucha contra España.
¿Es el cuadro más grande de Rembrandt?
Es el mayor que se conserva: 363 × 437 cm y 337 kilos con el bastidor. La conjura de Claudio Civilis, de 1661, era todavía más grande – unos cinco por cinco metros – pero el propio Rembrandt lo recortó a un cuarto tras ser rechazado; el fragmento está en Estocolmo.
Si esta obra te ha interesado, sigue con La joven de la perla de Vermeer – pintada a cuarenta kilómetros y veinte años de distancia por un contemporáneo que hizo exactamente lo contrario: un rostro, sin ruido, sin nadie más.
Imagen: De Nachtwacht – Rembrandt van Rijn (1642), Rijksmuseum, Ámsterdam. Licencia: Dominio público. Fuente: Wikimedia Commons.
