Baile en el Moulin de la Galette
Hay dos. Renoir pintó el Baile en el Moulin de la Galette dos veces — una de 131 × 175 cm y otra de 78 × 114 — y son prácticamente idénticas. Nadie sabe cuál es la original. Tampoco se sabe cuál de las dos se expuso en 1877, porque el catálogo de la exposición no indicaba las medidas. La grande está en el Museo de Orsay desde 1986. La pequeña se vendió el 17 de mayo de 1990 en Sotheby’s de Nueva York por 78,1 millones de dólares y desapareció de la vista pública. Su comprador anunció al año siguiente que pensaba hacerse incinerar con ella.
Datos clave
- Artista: Pierre-Auguste Renoir (1841–1919)
- Título original: Bal du moulin de la Galette
- Fecha: 1876
- Técnica: óleo sobre lienzo
- Dimensiones: 131 × 175 cm
- Movimiento: Impresionismo
- Ubicación: Museo de Orsay, París – nivel 5, galerías impresionistas
- Primera exposición: tercera muestra impresionista, abril de 1877
- Procedencia: colección de Gustave Caillebotte; legado al Estado francés en 1894
El cuadro que un pintor compró para salvar a sus amigos
Este es el dato que falta en casi todas las versiones de la historia.
Gustave Caillebotte era pintor impresionista y, además, rico: había heredado una fortuna familiar. Y usó ese dinero de una forma muy concreta: comprar cuadros a sus amigos cuando nadie se los compraba, a precios que les permitieran seguir pintando. Financió también las exposiciones del grupo.
Este lienzo fue suyo. Y cuando murió en 1894, con solo cuarenta y cinco años, dejó al Estado francés una colección de sesenta y ocho obras — Monet, Renoir, Degas, Pissarro, Cézanne, Manet, Sisley — con una condición: que se expusieran en un museo público, no en un almacén.
El Estado se resistió. El legado provocó un escándalo en la Academia: hubo quien sostuvo que aceptar aquella pintura era una degradación moral para Francia. Tras años de negociación, el Estado aceptó solo una parte y rechazó el resto.
Este cuadro entró. Pasó al Museo del Luxemburgo, en 1929 al Louvre, y en 1986 al Orsay. Sin Caillebotte, buena parte del impresionismo que hoy cuelga en Orsay estaría repartida por el mundo o perdida.
¿Se pintó de verdad al aire libre?
La historia romántica dice que Renoir y sus amigos subían cada día la colina cargando el lienzo de metro y medio, y que la obra se pintó entera en el jardín, del natural. La contó Georges Rivière, amigo del pintor y uno de los retratados.
Conviene tomarla con reservas. Pintar un lienzo de 131 × 175 cm en medio de una pista de baile abarrotada, con luz que cambia cada media hora y gente moviéndose, es materialmente difícil. La opinión mayoritaria hoy es que Renoir trabajó del natural en estudios y en la versión pequeña, y que la grande se terminó en el taller, con la escena ya resuelta.
Eso no le resta nada. Lo que hace extraordinario el cuadro no es que se pintara allí, sino que parezca que sí.
Simbolismo y en qué fijarse
Las manchas de sol. Es el recurso central: la luz que se filtra entre las acacias cae en manchas irregulares sobre los hombros, los sombreros y el suelo. Renoir las pinta como parches de color, no como luz. Un crítico de la época dijo que sus figuras parecían cubiertas de carne en descomposición con manchas verdes y moradas. Era exactamente lo que estaba pintando, mal entendido.
Las sombras azules. No hay un solo gris ni un solo negro en las sombras: son azules, violetas y malvas. Es la regla impresionista y aquí está aplicada sin concesiones.
El primer plano de la izquierda. En el banco, dos jóvenes y, sentados a la mesa, tres hombres con vasos de jarabe de granadina. Los identificó Rivière: son Franc-Lamy, Norbert Goeneutte y el propio Georges Rivière, pintores y periodistas del barrio.
La pareja del centro-izquierda. La mujer de vestido rosa que baila es Marguerite Legrand, «Margot», modelo de Montmartre; su pareja, el pintor cubano Pedro Vidal de Solares y Cárdenas. Margot murió de fiebre tifoidea pocos años después y Renoir pagó su entierro.
La chica del vestido de rayas. En primer plano, de espaldas al espectador y vuelta hacia nosotros, es Estelle, hermana de otra modelo del pintor. Es el punto de entrada al cuadro.
Las farolas de gas. Tres globos blancos arriba. Todavía no están encendidos, pero indican que la fiesta seguirá de noche.
El corte. Las figuras del borde inferior están cortadas por el marco, como en una fotografía mal encuadrada. Es un recurso que los impresionistas tomaron de la estampa japonesa y de la fotografía, y que rompe la composición cerrada académica.
Contexto histórico
El Moulin de la Galette era un molino de viento del siglo XVII en lo alto de Montmartre — entonces un pueblo recién anexionado a París, con viñedos, canteras de yeso y alquileres baratos — que sus propietarios, la familia Debray, habían convertido en salón de baile al aire libre. Se llamaba así por la galette, una torta de harina de centeno que servían con un vaso de vino.
Abría los domingos por la tarde. Iban obreras, modistas, dependientes, estudiantes y artistas del barrio, no la alta sociedad. Era barato y era respetable.
El momento importa. París acababa de salir de la guerra franco-prusiana de 1870, del sitio — durante el cual la ciudad pasó hambre — y de la represión de la Comuna en mayo de 1871, que dejó miles de muertos en las calles. Cinco años después, Renoir pinta a esa misma ciudad bailando.
Y lo hace cuando el impresionismo es una minoría hostigada. El grupo llevaba dos exposiciones independientes y la crítica los trataba con desprecio. Renoir tenía treinta y cinco años y vivía al límite.
Sobre Pierre-Auguste Renoir
Nació en Limoges en 1841 en una familia de sastres y se crió en París, junto al Louvre. A los trece años entró de aprendiz en una fábrica de porcelana, pintando flores en la vajilla a mano. Cuando la producción se mecanizó y se quedó sin oficio, decidió ser pintor.
En 1862 entró en el taller de Charles Gleyre, donde conoció a Monet, a Sisley y a Bazille. Pasó años de pobreza real: hubo temporadas en que no podía comprar pintura.
A diferencia de Monet, que se obsesionó con el paisaje, a Renoir le interesaba la gente: cuerpos, caras, reuniones, comidas. Escribió que un cuadro debía ser algo agradable y alegre, «porque ya hay bastantes cosas fastidiosas en la vida».
Después de 1881 rompió con el impresionismo — viajó a Italia, vio a Rafael y volvió al dibujo y al contorno — y pasó sus últimos treinta años en el sur de Francia.
La artritis reumatoide le deformó las manos y acabó en silla de ruedas. Siguió pintando con el pincel sujeto entre los dedos agarrotados, con un paño en la palma para que no le rozara. Murió en Cagnes-sur-Mer el 3 de diciembre de 1919.
Setenta y ocho millones y una amenaza
La historia de la versión pequeña merece contarse entera, porque es uno de los episodios más extraños de la historia del mercado del arte.
Ese lienzo lo había comprado en 1929 el financiero estadounidense John Hay «Jock» Whitney, y colgó durante décadas en su casa de Long Island. En 1990 su viuda lo puso a la venta.
El 17 de mayo de 1990, en Sotheby’s de Nueva York, alcanzó 78,1 millones de dólares, récord absoluto para una obra impresionista. Dos días antes, en Christie’s, el Retrato del doctor Gachet de Van Gogh había alcanzado 82,5.
Los compró el mismo hombre: Ryoei Saito, presidente honorario de la papelera japonesa Daishowa, en el pico de la burbuja financiera japonesa. En 1991 declaró que pensaba hacerse incinerar con los dos cuadros para evitar el impuesto de sucesiones a sus herederos.
La reacción internacional fue de espanto. Saito matizó después que había sido una figura retórica. No llegó a cumplirla: sus empresas quebraron, los bancos se quedaron los cuadros como garantía de préstamos, y se vendieron discretamente a través de Sotheby’s a un comprador no revelado. Saito murió en 1996.
Se cree que el Renoir pequeño está hoy en una colección privada suiza. No se ha expuesto públicamente desde entonces.
Legado e influencia
Este cuadro fijó una idea que ya no se ha ido: que una tarde cualquiera de gente cualquiera puede sostener una obra maestra de metro y medio. Antes de esto, ese formato estaba reservado a la historia, la mitología y la religión.
De Montmartre salieron después los interiores nocturnos de Manet, los carteles y los cabarés de Toulouse-Lautrec, y toda la iconografía de la Belle Époque que el mundo asocia a París.
Y hay un legado urbano: los jardines del Moulin de la Galette se conservan y forman parte del Musée de Montmartre, en la rue Cortot. Renoir tuvo allí su taller. Uno de los dos molinos originales sigue en pie, en la esquina de la rue Lepic con la rue Girardon, aunque el salón de baile desapareció hace más de un siglo.
¿Y en España?
Este mismo lugar es el tema de uno de los primeros cuadros que Picasso pintó en París, y no se parece en nada.
En septiembre de 1900, un Picasso de dieciocho años llegó a París desde Barcelona con su amigo Carles Casagemas, para ver la Exposición Universal, donde tenía una obra expuesta. Se instalaron en Montmartre. Era su primer viaje fuera de España.
Uno de los primeros lienzos que pintó allí es Le Moulin de la Galette, hoy en el Museo Guggenheim de Nueva York. Y es la antítesis exacta del cuadro de Renoir.
Donde Renoir pinta una tarde de sol, Picasso pinta la noche. Donde hay luz natural entre las hojas, hay luz eléctrica cruda. Donde hay obreras y modistas bailando con sus novios, hay mujeres maquilladas, sombreros enormes y caras sin expresión en la penumbra. Veinticuatro años separan los dos cuadros y son dos mundos.
Y hay un epílogo sombrío. Casagemas se enamoró en París de una modelo, Germaine, que lo rechazó. En febrero de 1901, en un café de Montmartre, le disparó y después se mató. De ese golpe salió el Período Azul de Picasso.
Para Renoir en España, el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid conserva varias obras suyas, y el Museo Picasso de Barcelona, en el carrer Montcada, guarda el fondo más completo de su etapa juvenil y de sus primeros años en París.
Dónde verlo hoy
Está en el Museo de Orsay, esplanade Valéry Giscard d’Estaing, en la orilla izquierda del Sena. Metro Solférino, línea 12, o RER C, estación Musée d’Orsay.
- Cierra los martes. Abre de martes a domingo de 9:30 a 18; los jueves hasta las 21:45.
- Entrada general en torno a 16 euros. Gratis para menores de 18 y ciudadanos de la UE hasta 25 años, con documento. Primer domingo de mes gratuito.
- Compra en línea con franja horaria; sin reserva, la cola supera media hora casi siempre.
- Está en el nivel 5, en las galerías impresionistas bajo la cubierta, junto al gran reloj. Es el nivel más visitado del museo.
- Los jueves después de las 19 el museo se vacía. Es el mejor momento de la semana.
- Míralo de lejos y de cerca. A cinco metros es una fiesta; a cincuenta centímetros, las caras se deshacen en manchas y el vestido rosa de Margot es pura pincelada suelta. Ese vaivén es el cuadro.
- En las mismas salas: La clase de danza de Degas, la Pequeña bailarina, Olympia de Manet, la madre de Whistler y la Noche estrellada sobre el Ródano de Van Gogh.
Y sube a Montmartre. El molino sigue ahí, en la rue Lepic esquina con Girardon, y el Musée de Montmartre, en el número 12 de la rue Cortot, ocupa la casa donde Renoir tuvo su taller mientras pintaba este cuadro. Conserva los jardines — que llevan su nombre — y desde ellos se ve el último viñedo de París. Es la visita que cierra el círculo.
Esta obra existe en más de una versión. Si te interesa saber cuántas hay, dónde están y cómo distinguirlas, tenemos una guía completa: obras famosas con varias versiones.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas versiones hay?
Dos, casi idénticas: la de 131 × 175 cm del Museo de Orsay y otra de 78 × 114 cm en colección privada. No se sabe cuál es la original ni cuál se expuso en 1877, porque el catálogo de aquella muestra no indicaba las medidas.
¿Qué pasó con la versión pequeña?
Se vendió el 17 de mayo de 1990 en Sotheby’s de Nueva York por 78,1 millones de dólares al empresario japonés Ryoei Saito, que dos días antes había comprado el Retrato del doctor Gachet de Van Gogh. En 1991 anunció que pensaba incinerarse con los dos cuadros. Sus empresas quebraron y los bancos se los quedaron como garantía. Se cree que el Renoir está hoy en Suiza, sin exponerse.
¿Lo pintó al aire libre?
En parte. La versión romántica dice que subía el lienzo grande a Montmartre cada día; la opinión mayoritaria hoy es que trabajó del natural en estudios y en la versión pequeña, y terminó la grande en el taller.
¿Quiénes aparecen?
Amigos y vecinos de Montmartre, identificados por Georges Rivière, que también se retrató. Entre ellos los pintores Franc-Lamy y Norbert Goeneutte, la modelo Marguerite «Margot» Legrand bailando con el pintor cubano Pedro Vidal de Solares, y Estelle, la joven del vestido de rayas en primer plano.
¿Cómo llegó al museo?
Perteneció al pintor Gustave Caillebotte, que compraba obra a sus amigos impresionistas para sostenerlos. A su muerte, en 1894, legó al Estado francés sesenta y ocho obras; el legado provocó un escándalo y solo se aceptó en parte. Este cuadro pasó al Luxemburgo, en 1929 al Louvre y en 1986 al Orsay.
¿Existe todavía el Moulin de la Galette?
El molino sí, en la rue Lepic esquina con Girardon. El salón de baile desapareció, pero los jardines forman parte del Musée de Montmartre, en la rue Cortot, en la casa donde Renoir tuvo su taller.
¿Qué relación tiene con Picasso?
Picasso pintó el mismo local en 1900, con dieciocho años, en sus primeros días en París: una escena nocturna, con luz eléctrica y mujeres de rostro inexpresivo, opuesta en todo a la tarde soleada de Renoir. Está en el Museo Guggenheim de Nueva York.
¿Cuál es la obra más famosa de Renoir?
Esta y El almuerzo de los remeros se disputan el puesto. La segunda está en la Phillips Collection de Washington.
Si esta obra te ha interesado, sigue con El almuerzo de los remeros — el mismo mundo cinco años después, ya con dinero y con barcas — y con Un bar del Folies-Bergère, donde Manet pinta la misma vida nocturna parisina con la conclusión contraria: soledad en medio de la fiesta.
Imagen: Bal du moulin de la Galette – Pierre-Auguste Renoir (1876), Museo de Orsay, París, legado Caillebotte. Licencia: Dominio público. Fuente: Wikimedia Commons.
