Pantheon by Unknown, 125 AD

El Panteón

El 21 de abril, a las doce del mediodía solar, un disco de luz entra por el óculo y cae exactamente sobre la puerta de bronce. Es el día en que Roma celebra su fundación, y quien cruzaba el umbral a esa hora – el emperador – lo hacía envuelto en sol. No es casualidad: la inclinación de la cúpula, el diámetro del agujero y la orientación de la entrada están calculados para ese minuto. En los equinoccios el disco cae sobre la reja de encima de la puerta; en el solsticio de verano, sobre el suelo; en el de invierno, en lo alto de la bóveda. El Panteón es un reloj de sol con un edificio alrededor.

Datos clave

  • Arquitecto: desconocido – construido bajo Trajano y Adriano; quizá diseñado por Apolodoro de Damasco
  • Nombre actual: Basílica de Santa María y los Mártires (Sancta Maria ad Martyres)
  • Fecha: hacia 114–128 d. C.; primer Panteón de Agripa, 27–25 a. C.
  • Técnica: hormigón romano (opus caementicium) con revestimiento de ladrillo; granito egipcio; mármoles de todo el Imperio
  • Dimensiones: rotonda de 43,3 m de diámetro y 43,3 m de altura; óculo de unos 9 m; muros de 6 m de espesor
  • Movimiento: Arquitectura romana imperial
  • Ubicación: Roma – Piazza della Rotonda. Propiedad del Estado italiano, gestionado con la Diócesis de Roma
  • Entrada: 7 euros desde el 1 de julio de 2026

¿Qué hace que esta obra sea inolvidable?

Es el edificio mejor conservado de la Roma antigua, y con diferencia. El Coliseo es una ruina; el Foro, un campo de piedras. El Panteón tiene su cúpula, su suelo, sus puertas de bronce y sus columnas, y se puede entrar en él como entraba un romano del siglo II.

Y la cúpula sigue siendo la mayor del mundo hecha de hormigón sin armar. Ninguna cúpula de piedra o de hormigón sin acero la ha superado en mil novecientos años. Brunelleschi en Florencia, Miguel Ángel en San Pedro, todos los que vinieron después construyeron más alto pero no más ancho.

La geometría es una esfera. La altura del suelo al óculo es igual al diámetro del círculo interior: 43,3 metros. Una bola de ese tamaño cabría exactamente dentro, rozando el suelo y el borde del agujero. Es un cosmos en miniatura, y así se leyó desde el principio: la bóveda del cielo, con el sol entrando por el centro.

Quién lo construyó, y cuándo

La inscripción de la fachada dice, en letras de bronce: M·AGRIPPA·L·F·COS·TERTIVM·FECIT – «Marco Agripa, hijo de Lucio, cónsul por tercera vez, lo hizo». Es mentira, o casi.

Agripa, yerno y general de Augusto, levantó un primer Panteón entre el 27 y el 25 a. C., en el Campo de Marte. Ardió en el incendio del año 80. Domiciano lo reconstruyó. Volvió a arder en 110, alcanzado por un rayo.

El edificio actual es el tercero. La versión tradicional lo atribuye a Adriano, hacia 118–128, y Adriano tenía la costumbre de no poner su nombre en los edificios que restauraba: de ahí la inscripción de Agripa. Pero los sellos de los ladrillos cuentan otra historia. Los ladrillos romanos llevaban estampado el nombre del taller y, a menudo, el de los cónsules del año. Un estudio de 2007 de la investigadora noruega Lise Hetland mostró que la mayoría de los sellos del Panteón son de los años 114 a 117, en tiempos de Trajano. La obra empezó con Trajano, y Adriano la terminó.

Eso abre una puerta: el arquitecto de Trajano era Apolodoro de Damasco, autor del Foro de Trajano, de los mercados y del puente sobre el Danubio. Apolodoro se llevaba mal con Adriano, que se creía arquitecto; según una anécdota de Dión Casio, se burló de las cúpulas que diseñaba el emperador llamándolas «calabazas», y Adriano lo mandó ejecutar. Que el arquitecto del mayor edificio abovedado de Roma muriera por burlarse de una cúpula es una historia demasiado buena para ser cierta, y probablemente no lo es. Pero es posible que Apolodoro trazara este edificio.

Cómo se sostiene

El hormigón romano no es el nuestro. Es una mezcla de cal, agua y ceniza volcánica – puzolana, de los Campos Flégreos, junto a Nápoles – con áridos, vertida en encofrados de ladrillo. No lleva acero. Y, a diferencia del hormigón moderno, se repara solo.

En 2023 un equipo del MIT dirigido por Admir Masic explicó por qué. Los romanos mezclaban la cal viva en caliente, y quedaban en la masa pequeños nódulos blancos de cal sin disolver. Cuando el hormigón se agrieta y entra agua, esos nódulos se disuelven, recristalizan y sellan la grieta. Es la razón de que el Panteón, el Coliseo y los muelles romanos sigan en pie, y de que el hormigón moderno se agriete en cincuenta años.

La cúpula, además, está calculada. Tiene seis metros de espesor en la base y poco más de uno junto al óculo, y el árido cambia según sube: travertino y toba pesados abajo, ladrillo en medio, toba ligera y piedra pómez arriba. Los casetones – veintiocho por anillo, cinco anillos, ciento cuarenta en total – quitan peso sin quitar resistencia. Y el óculo no es un agujero en una bóveda: es un anillo de compresión que la cierra.

Los muros de la rotonda, de seis metros, no son macizos: contienen arcos de descarga de ladrillo y cámaras huecas que reparten las cargas hacia ocho pilares. Se ven desde fuera, en los tramos de muro donde el revestimiento ha desaparecido.

Simbolismo y en qué fijarse

El suelo. Círculos y cuadrados de granito gris, pórfido rojo, mármol amarillo de Numidia y pavonazzetto de Frigia. Es el pavimento romano original, restaurado en 1873. Y es ligeramente convexo: hay veintidós agujeros de desagüe en el centro, bajo el óculo, para la lluvia. Cuando llueve, el agua entra en cortina y desaparece por ahí.

El óculo. Unos nueve metros de diámetro, sin cristal ni cubierta, con el borde de bronce original. Es la única luz del edificio. Mira el disco que proyecta y calcula la hora.

Las columnas del pórtico. Dieciséis, monolíticas, de casi doce metros y unas sesenta toneladas cada una. Las ocho del frente son de granito gris del Mons Claudianus, en el desierto oriental de Egipto; las ocho de detrás, de granito rosa de Asuán. Cruzaron el desierto en carros, bajaron el Nilo y el Mediterráneo, y subieron el Tíber. Tres de las del lado izquierdo son sustituciones del siglo XVII, traídas de las termas de Nerón.

El frontón fantasma. Mira el bloque de transición entre el pórtico y la rotonda, a la altura del tejado del pórtico: hay una segunda línea de frontón, más alta, marcada en el muro. El proyecto original preveía columnas de cincuenta pies romanos, no de cuarenta, y un pórtico más alto. Las columnas grandes no llegaron – o se rompieron en el camino – y hubo que rebajar el pórtico. La cicatriz sigue ahí.

Los agujeros del frontón. En el triángulo sobre la inscripción, un patrón de agujeros de anclaje: sujetaban un relieve de bronce, probablemente un águila con corona, que desapareció.

Las puertas. De bronce, de siete metros, y probablemente romanas – hay discusión sobre si son las originales o una sustitución del siglo XVI. Pesan tanto que hacen falta dos personas para moverlas.

El ático. La franja entre las columnas interiores y la cúpula lleva hoy un revestimiento del siglo XVIII con ventanas ciegas. En una sección, a la derecha de la entrada, se restauró en 1930 el diseño original romano, con pilastras de pórfido. Compárense.

Contexto histórico

El Campo de Marte era, en tiempos de Augusto, la zona de expansión de Roma: terreno llano junto al Tíber donde Agripa construyó termas, jardines, un lago artificial y este templo, en el eje de su complejo. El nombre, Pantheon, es griego: «de todos los dioses». No se sabe con seguridad a quién estaba dedicado ni qué estatuas contenía.

El edificio de Trajano y Adriano se hizo cuando el Imperio estaba en su máxima extensión y Roma tenía más de un millón de habitantes. Era un espacio de audiencia imperial tanto como un templo: Adriano, según Dión Casio, administraba justicia en él.

La fecha del 21 de abril lo confirma. El Natalis Urbis, el aniversario de la fundación de Roma según Varrón, era la fiesta cívica más importante del calendario. Que el sol caiga sobre la puerta a mediodía de ese día es un mensaje: el edificio está sincronizado con la ciudad.

Cómo sobrevivió

La respuesta corta es: porque se convirtió en iglesia antes de que se convirtiera en cantera.

609. El emperador bizantino Focas – que gobernaba Roma en teoría – cedió el edificio al papa Bonifacio IV, que lo consagró como Santa María y los Mártires. Según la tradición, trajo veintiocho carros de huesos de las catacumbas para depositarlos bajo el altar. Fue el primer templo pagano de Roma convertido en iglesia, y desde entonces nadie pudo desmontarlo.

663. Otro emperador bizantino, Constante II, visitó Roma – el único emperador que lo hizo en dos siglos – y en doce días arrancó todo el bronce que pudo, incluidas las tejas doradas de la cúpula. Se las llevó a Siracusa. Los árabes se las llevaron de Siracusa.

Siglo VIII. Gregorio III cubrió la cúpula con plomo. Es lo que se ve hoy.

1625. Urbano VIII Barberini hizo desmontar las cerchas de bronce del techo del pórtico – unas doscientas toneladas – para fundir cañones para el castillo de Sant’Angelo y, según se dijo, el baldaquino de Bernini en San Pedro. Roma respondió con una pasquinada que todavía se cita: Quod non fecerunt barbari, fecerunt Barberini. Lo que no hicieron los bárbaros, lo hicieron los Barberini.

1626–1883. Dos campanarios sobre el pórtico, obra de Carlo Maderno, que los romanos llamaron «las orejas de burro» y atribuyeron a Bernini para insultarlo. Se demolieron en 1883.

1520. Rafael pidió ser enterrado aquí. Está en un sarcófago antiguo bajo una Virgen de Lorenzetto, con el epitafio que le escribió Pietro Bembo: mientras vivió, la Naturaleza temió ser vencida por él; al morir, temió morir con él.

1878–1926. Los tres primeros reyes y reinas de Italia: Víctor Manuel II, Humberto I y Margarita de Saboya. Desde entonces el edificio es también el panteón de la monarquía, con una guardia voluntaria de la Guardia de Honor que sigue en pie.

Legado e influencia

Es el edificio más copiado de la historia de la arquitectura occidental. La lista es larga y conviene reducirla a lo esencial.

Brunelleschi lo estudió antes de cubrir Santa Maria del Fiore. Miguel Ángel lo llamó «diseño angélico y no humano» y lo tuvo en mente para San Pedro. Palladio lo midió y lo convirtió en modelo de villa: la Rotonda de Vicenza es un Panteón con cuatro pórticos. De Palladio pasa a Inglaterra y de Inglaterra a América: la Rotonda de la Universidad de Virginia, de Jefferson, es una copia a escala; la cúpula del Capitolio de Washington, una descendiente. El Panteón de París, de Soufflot, tomó el nombre y la función funeraria. Y la Rotonda de Villanueva en el Museo del Prado es un pequeño Panteón madrileño con óculo.

Y hay una herencia lingüística. En español, «panteón» significa sepulcro colectivo – el Panteón de Reyes de El Escorial, el panteón familiar del cementerio – porque este edificio, desde Rafael, es donde se entierra a los ilustres. Los romanos no lo usaron nunca para eso.

¿Y en España?

No hay Panteón, pero hay dos edificios que se miden con él.

San Francisco el Grande, en Madrid, tiene una cúpula de 33 metros de diámetro, construida entre 1761 y 1784 por Francisco Cabezas y Francesco Sabatini. Es la mayor de España y la cuarta de la cristiandad en planta circular, después del Panteón, San Pedro y el Duomo de Florencia. Se hizo con la de Roma en la cabeza – la comparación está en los documentos de la obra – y es la mejor manera de calibrar, en Madrid, lo que son 43 metros: diez más que esta.

El Panteón de Reyes de El Escorial, bajo el altar mayor de la basílica, terminado en 1654, es lo contrario: una cámara octogonal de doce metros, revestida de mármol y bronce dorado, con veintiséis nichos para reyes y reinas. Pero el nombre viene de Roma, y la idea – un edificio circular como tumba de los grandes – también.

Dónde ver la obra hoy

El Panteón está en la Piazza della Rotonda, en el centro de Roma, a cinco minutos a pie de la Piazza Navona y a diez de Trevi. No hay metro cerca; los autobuses paran en Largo di Torre Argentina, a cuatrocientos metros.

  • Desde el 1 de julio de 2026 la entrada cuesta 7 euros – antes eran 5 –, por un acuerdo entre el Ministerio de Cultura y la Diócesis de Roma firmado en abril. Ciudadanos de la UE de 18 a 25 años, 2 euros. Menores de 18, residentes en Roma y personas con discapacidad, gratis.
  • Se entra por franjas horarias de 1.200 personas, de 9 a 18, con cierre a las 19 y último acceso a las 18:30. Las entradas de cada mes salen a la venta a mediados del mes anterior en el portal Musei Italiani. Son nominativas.
  • El primer domingo de mes es gratuito, sin reserva, con cola de una hora o más.
  • El Panteón no está en el Roma Pass ni en la Omnia Card. No existe entrada «sin cola»: todos pasan por el mismo control.
  • Sigue siendo una iglesia. Misa los sábados a las 17 y los domingos a las 10:30; la venta se interrumpe una hora antes y el acceso para el culto es libre. El día de Pentecostés, al final de la misa, los bomberos de Roma dejan caer pétalos de rosa rojos por el óculo. Es la única ocasión en que el edificio muestra para qué se hizo el agujero.
  • Ve a las 9, a la apertura, o con lluvia. A las once la rotonda es un mercado.
  • Si puedes elegir fecha: 21 de abril, mediodía solar – hacia las 13:15 hora legal –, para ver el disco de luz sobre la puerta. El Ministerio organiza visitas guiadas ese día.
  • Cerrado el 1 de enero, el 1 de mayo y el 25 de diciembre.

A doscientos metros, en Piazza della Minerva, el elefante de Bernini con el obelisco; y en Santa Maria sopra Minerva, la tumba de Fra Angelico y el Cristo de Miguel Ángel. Y en Largo di Torre Argentina, abierto al público desde 2023, el sitio donde mataron a César.

Preguntas frecuentes

¿Quién lo construyó?

El edificio actual se levantó entre los años 114 y 128 aproximadamente, comenzado bajo Trajano y terminado bajo Adriano, según los sellos de los ladrillos. El arquitecto no consta; se ha propuesto a Apolodoro de Damasco. La inscripción de Agripa se refiere al primer Panteón, del 27 a. C., destruido por dos incendios.

¿Por qué tiene un agujero en el techo?

Es la única fuente de luz, cierra la cúpula como un anillo de compresión y funciona como reloj solar: el disco de luz recorre el interior a lo largo del año y cae sobre la puerta al mediodía del 21 de abril, aniversario de la fundación de Roma.

¿Entra la lluvia?

Sí. Cae en cortina sobre el centro del suelo, que es ligeramente convexo y tiene veintidós desagües. El suelo se moja y se seca; no se inunda.

¿Cuánto mide la cúpula?

43,3 metros de diámetro interior, igual que la altura hasta el óculo. Es la mayor cúpula de hormigón sin armar del mundo, y lo ha sido desde que se terminó.

¿Por qué el hormigón no se ha deteriorado?

Porque los romanos mezclaban la cal en caliente y dejaban nódulos de cal sin disolver que, al entrar agua por una grieta, recristalizan y la sellan. Lo demostró un equipo del MIT en 2023.

¿Quién está enterrado dentro?

Rafael, desde 1520; los pintores Annibale Carracci y Baldassarre Peruzzi; y los reyes Víctor Manuel II y Humberto I con la reina Margarita, entre 1878 y 1926. No se entierra a nadie desde entonces.

¿Cuánto cuesta y cómo se reserva?

7 euros desde julio de 2026, con franja horaria, en el portal Musei Italiani o en las máquinas de la entrada. Las entradas del mes se ponen a la venta a mediados del mes anterior. No está incluido en el Roma Pass.

¿Hay algo parecido en España?

La cúpula de San Francisco el Grande, en Madrid, de 33 metros, es la mayor del país y se diseñó con el Panteón como referencia. Y la palabra «panteón» como sepulcro – el de El Escorial, por ejemplo – viene de este edificio.

Si esta obra te ha interesado, sigue con el Coliseo – hecho del mismo hormigón, cuarenta años antes, y que no tuvo la suerte de convertirse en iglesia – y con La creación de Adán, en la bóveda que Miguel Ángel pintó con esta otra bóveda en la cabeza.

Imagen: Panteón de Roma – arquitecto desconocido (c. 114–128 d. C.), fachada y lateral. Licencia: Dominio público. Fuente: Wikimedia Commons.

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