Michelangelo's David by Michelangelo, 1504

El David de Miguel Ángel

En la noche del 14 de mayo de 1504, cuando cuarenta hombres sacaban la estatua del taller de la catedral sobre rodillos de madera – tardarían cuatro días en recorrer quinientos metros –, un grupo de partidarios de los Médici la apedreó. Hubo que ponerle guardia. Antes de estar en su sitio, el David ya era un cuadro político, y siguió siéndolo: en 1527, durante una revuelta, un banco arrojado desde una ventana del Palazzo Vecchio le rompió el brazo izquierdo en tres pedazos. Un adolescente llamado Giorgio Vasari recogió los trozos y los guardó en un arcón durante dieciséis años.

Datos clave

  • Artista: Miguel Ángel Buonarroti (1475–1564)
  • Fechas: contrato, 16 de agosto de 1501; primer golpe de cincel, 13 de septiembre; terminado a principios de 1504
  • Técnica: escultura en mármol de Carrara, de un solo bloque
  • Dimensiones: 5,17 metros de altura; unas 5,5 toneladas
  • Movimiento: Alto Renacimiento
  • Ubicación: Galleria dell’Accademia, Florencia – Tribuna del David, desde 1882
  • Emplazamiento original: Piazza della Signoria, 1504–1873. Copia en el mismo lugar desde 1910
  • Última restauración: 2003–2004, Cinzia Parnigoni

El bloque que nadie quería

La historia empieza cuarenta años antes de Miguel Ángel.

En 1464 la Opera del Duomo – la institución que gestionaba las obras de la catedral – encargó a Agostino di Duccio un profeta gigante para colocarlo en uno de los contrafuertes de la tribuna de Santa Maria del Fiore, a nueve metros del suelo. Agostino fue a Carrara, eligió un bloque alto y estrecho, lo desbastó en la cantera y lo trajo a Florencia. Después abandonó. En 1476 lo intentó Antonio Rossellino, y también abandonó.

El bloque quedó en el patio del taller de la catedral, de pie, expuesto a la lluvia, durante veinticinco años. Los documentos lo llaman «el gigante». Era un mármol problemático – estrecho para su altura, con vetas y pequeños huecos – y ya tenía un tajo entre lo que serían las piernas.

En 1501 la Opera decidió que había que hacer algo con él. Consultaron a Leonardo, a Sansovino, y contrataron a Miguel Ángel, que tenía veintiséis años y acababa de volver de Roma con la fama de la Piedad. El contrato es de agosto. En febrero de 1502, cuando vieron lo que llevaba hecho, le doblaron el sueldo.

Trabajó dentro de un cobertizo de madera, sin que nadie viera la figura hasta que estuvo casi acabada.

¿Qué hace que esta obra sea inolvidable?

Los David anteriores – el de Donatello, el de Verrocchio, los dos en Florencia – mostraban a un adolescente después de la victoria, con la cabeza de Goliat a los pies. Miguel Ángel quitó la cabeza y el después.

Este David no ha lanzado todavía. Tiene la honda en el hombro izquierdo y la piedra en la mano derecha, y mira hacia algo que está fuera de la estatua, a la izquierda, a lo lejos. El cuerpo está en reposo; la cara, no. Las cejas fruncidas, las fosas nasales abiertas, la vena del cuello hinchada.

Es un cuerpo adulto, no un niño, y no está idealizado del todo: los tendones del cuello, las venas de la mano derecha, la piel sobre el hueso de la cadera. Miguel Ángel diseccionaba cadáveres en el hospital del Santo Spirito desde los diecisiete años, y se nota.

Y está desnudo, de cinco metros, en la plaza principal de una república cristiana. Nadie había hecho eso en mil años.

Las proporciones raras

Las manos son demasiado grandes. La cabeza también. El torso es largo, las piernas cortas. Visto de frente y de cerca, el David no está bien proporcionado.

La explicación es el lugar para el que se hizo: un contrafuerte a nueve metros de altura, desde donde se vería en escorzo, desde abajo y desde lejos. Miguel Ángel agrandó lo que la distancia empequeñecería. Cuando la estatua bajó a la plaza, esas correcciones quedaron a la vista.

Hay una segunda razón. En 1999 el Digital Michelangelo Project de la Universidad de Stanford escaneó la estatua en tres dimensiones y descubrió que los ojos no miran en la misma dirección: el izquierdo mira al frente, el derecho ligeramente hacia fuera. Es estrabismo, y es deliberado. Desde la izquierda, el rostro parece concentrado en un punto; desde la derecha, también. De frente, nadie lo nota porque nadie ve el David de frente y de cerca.

Y una tercera, esta contada por el propio Miguel Ángel: en la espalda falta un músculo. El bloque era demasiado estrecho y no dio para tallarlo. Lo dijo sin disculparse.

Simbolismo y en qué fijarse

La mano derecha. Cae junto al muslo, con la piedra dentro, y es la parte más trabajada de la estatua: cada vena, cada nudillo. Circula por internet la idea de que lleva grabadas las palabras manu fortiter, «fuerte de mano»; no es cierto. No hay inscripción.

La honda. Cruza la espalda desde la mano izquierda, sobre el hombro, hasta la derecha. Es casi invisible de frente y es el único atributo que identifica a la figura. Sin ella sería un desnudo.

El tronco. Detrás de la pierna derecha hay un tocón de árbol. No es decorativo: sostiene el peso. Sin él, las piernas no aguantarían el torso.

El contrapposto. El peso sobre la pierna derecha, la izquierda adelantada y suelta, la cadera derecha alta, el hombro derecho bajo. Es la postura de la escultura griega – Policleto la codificó – llevada a una escala que los griegos no usaron para un hombre solo.

La mirada. Va a la izquierda, hacia arriba. En la plaza, en 1504, miraba hacia el sur – hacia Roma, dijeron algunos, hacia los enemigos de la república. Es una lectura posterior; Miguel Ángel no dejó nada escrito.

La cabeza. Los rizos están tallados con trépano, un taladro manual, y en algunos puntos el mármol se abre hasta el fondo. Es la parte de la estatua que más se deterioró en la plaza: la lluvia entraba por ahí.

El pie izquierdo. El segundo dedo está reconstruido. En 1991 un hombre le dio con un martillo.

Los tobillos. No se ven, pero son el punto débil. Ver más abajo.

Contexto histórico

Florencia en 1501 llevaba siete años sin los Médici. Los habían expulsado en 1494; después vinieron Savonarola, su hoguera de las vanidades y su ejecución en 1498; y desde entonces, una república inestable, con Piero Soderini como gonfaloniero vitalicio desde 1502 y Maquiavelo como secretario.

La ciudad se sentía pequeña frente a enemigos grandes: el Papado, Milán, Francia, los propios Médici en el exilio. David era el emblema exacto: el débil que vence al fuerte, el pastor que se convierte en rey.

Por eso, cuando la estatua estuvo terminada, la Opera del Duomo no la subió al contrafuerte. Convocó una comisión de treinta expertos – Leonardo, Botticelli, Perugino, Filippino Lippi, Piero di Cosimo, entre otros – para decidir dónde ponerla. Se discutieron cinco lugares. Leonardo propuso la Loggia dei Lanzi, a cubierto, en un nicho; probablemente porque allí llamaría menos la atención. Ganó la propuesta de ponerla en la puerta del Palazzo Vecchio, en el sitio que ocupaba la Judith de Donatello. La Judith era otro emblema de tiranicidio; la sustituyeron por uno más grande.

Se inauguró el 8 de septiembre de 1504. Le pusieron una guirnalda de hojas de cobre doradas en la cintura, que cubría lo que la república no quería ver en su plaza. Se retiró años después.

Sobre Miguel Ángel

Nació el 6 de marzo de 1475 en Caprese, en el Casentino, y se crió en Florencia y en Settignano, entre canteros. Entró a los trece años en el taller de Ghirlandaio y a los catorce en el jardín de esculturas de Lorenzo el Magnífico, que lo sentó a su mesa.

Tenía veintitrés años cuando talló la Piedad de San Pedro, en Roma, y veintiséis cuando empezó el David. Lo terminó con veintiocho. Ya entonces se firmaba «Michelangelo scultore» y consideraba la pintura un oficio menor; cuatro años después Julio II lo obligaría a pintar la bóveda de la Sixtina.

Su teoría de la escultura, dicha en verso y en cartas, era que la figura ya está dentro del bloque y el escultor la libera quitando lo que sobra. En el David se cumplió al pie de la letra: la figura estaba condicionada por lo que Agostino había quitado cuarenta años antes.

Murió en Roma el 18 de febrero de 1564, a los ochenta y ocho años, y está enterrado en Santa Croce, en Florencia, a diez minutos de la Accademia.

Cinco siglos de golpes

1504. Apedreado durante el traslado.

1512. Un rayo cae sobre el Palazzo Vecchio y daña la base.

1527. Durante la revuelta que expulsa de nuevo a los Médici, un banco arrojado desde el palacio rompe el brazo izquierdo en tres trozos. Vasari y su amigo Francesco Salviati, adolescentes, los recogen. Se reponen en 1543, bajo Cosme I.

1843. Una limpieza con ácido clorhídrico, para quitar la pátina, se lleva también la superficie original del mármol en varias zonas. Es la intervención más dañina de su historia.

1873. Tras siglos de lluvia, hielo y palomas, se decide trasladarlo a cubierto. Se construye una vía férrea provisional desde la plaza hasta la Accademia y se mueve dentro de una caja de madera, en cinco días. Pasa nueve años en un cobertizo, esperando a que Emilio De Fabris termine la Tribuna con lucernario diseñada para él.

1910. Copia en mármol en la plaza. Es la que fotografía la mayoría de los visitantes de Florencia.

14 de septiembre de 1991. Piero Cannata, un pintor con historial psiquiátrico, saca un martillo dentro de la Tribuna y golpea el pie izquierdo. Rompe el segundo dedo antes de que lo reduzcan. Los fragmentos se recomponen.

2003–2004. Restauración para el quinto centenario, dirigida por Cinzia Parnigoni: limpieza con agua destilada y compresas, sin disolventes. La restauradora anterior había dimitido por desacuerdo con el método; James Beck, de ArtWatch, pidió que se cancelara. Se terminó en abril de 2004.

Los tobillos

Esto es lo que preocupa hoy al museo.

Durante los tres siglos y medio en la plaza, la base de la estatua estuvo ligeramente inclinada hacia delante – uno o dos grados –, y el peso de cinco toneladas y media descansó torcido sobre los tobillos y el tronco de apoyo. Los tobillos tienen microfracturas. Un estudio de la Universidad de Florencia y el Consejo Nacional de Investigación italiano, publicado en 2014, las midió y comprobó con modelos a escala que el mármol se agrieta en esa zona bajo cargas parecidas.

No hay riesgo inmediato. El riesgo es sísmico – Florencia está en zona de terremotos – y de vibración: hay una línea de tranvía a pocas calles y el museo ha pedido durante años que no se acerque más. Se ha diseñado una base antisísmica que aísle la estatua del suelo, y se ha discutido si moverla a un edificio nuevo. Por ahora sigue en la Tribuna.

El David como propiedad

El museo lleva una década en guerra por la imagen de la estatua, y el asunto tiene consecuencias legales reales.

En Italia, el Código de Bienes Culturales exige autorización y pago para el uso comercial de la imagen de obras del patrimonio público, aunque estén fuera de derechos de autor. En 2023 un tribunal de Florencia condenó a la edición italiana de GQ por poner en portada el cuerpo del David con la cara de un modelo, y ordenó pagar daños al museo. La directora de la Accademia, Cecilie Hollberg, ha llevado a los tribunales a fabricantes de rompecabezas, camisetas, delantales con el torso desnudo y agencias de billetes. Ha ganado casi siempre.

Y en marzo de 2023, en Florida, la directora de una escuela concertada de Tallahassee fue obligada a dimitir después de que en una clase de sexto curso se mostrara a los alumnos una imagen del David. Tres padres lo consideraron pornografía. La noticia dio la vuelta al mundo; la Accademia y el alcalde de Florencia invitaron a la directora y a los alumnos a ver la estatua en persona, y ella fue.

En Dubái, en la Expo 2021, el pabellón italiano instaló una copia impresa en 3D con precisión de décimas de milímetro – la más exacta jamás hecha – y la colocó dentro de un cilindro de forma que desde el suelo solo se veía la cabeza. El cuerpo quedaba para quien subiera a la planta superior.

Legado e influencia

Fijó dos cosas. El cuerpo masculino ideal en la escultura occidental, durante trescientos años. Y la idea de que una estatua puede ser un manifiesto cívico.

Los escultores que vinieron después trabajaron contra él. Bernini, en 1624, hizo un David en plena acción, retorcido, con la honda tensa – exactamente lo que Miguel Ángel no quiso. Cellini puso su Perseo en la Loggia dei Lanzi, a treinta metros, para competir. Ninguno lo desplazó.

Hay copias a tamaño real en Londres – la del Victoria and Albert Museum, regalada a la reina Victoria, que mandó cubrirle el sexo con una hoja de parra de escayola desmontable para sus visitas –, en Buenos Aires, en Filadelfia, en Kioto. Y en Florencia, tres: la de la plaza, la de bronce del Piazzale Michelangelo, y el original.

¿Y en España?

No hay ningún David en España, ni copia de museo a tamaño real. Lo que hay de Miguel Ángel está en dos sitios.

Úbeda. La capilla del Salvador conserva el San Juanito, un Bautista niño en mármol de hacia 1495, atribuido a Miguel Ángel con veinte años. Es la única escultura suya en España. En 1936 fue destrozada en catorce fragmentos y se recompuso en Florencia entre 1994 y 2013.

Bilbao. El Museo de Reproducciones Artísticas, fundado en 1927, tiene vaciados en yeso de los Esclavos y del Moisés de Miguel Ángel, hechos a partir de los originales. Los Esclavos son las mismas figuras inacabadas que en la Accademia acompañan al David en el pasillo de la Tribuna. Es la manera de ver en España el proceso de trabajo del escultor: figuras que salen del bloque a medias, con las marcas del cincel.

Y en el Prado, dos dibujos a lápiz preparatorios para el Juicio Final, rara vez expuestos.

Dónde ver la obra hoy

La estatua está en la Galleria dell’Accademia, Via Ricasoli 58–60, a tres minutos a pie del Duomo de Florencia.

  • Cierra los lunes. Abre de martes a domingo de 8:15 a 18:50; último acceso, media hora antes.
  • Entrada general en torno a 16 euros, más unos 4 de reserva en línea; ciudadanos de la UE de 18 a 25 años, 2 euros; menores de 18, gratis. Consulta la web oficial: el precio ha subido en 2026.
  • Reserva con hora. Sin reserva la cola de la Via Ricasoli supera las dos horas de abril a octubre. Con reserva se entra en diez minutos.
  • El primer domingo de cada mes es gratuito, sin reserva y con dos o tres horas de espera.
  • Entra a las 8:15. Durante media hora la Tribuna tiene una decena de personas. A las once es imposible dar la vuelta a la estatua.
  • Da la vuelta entera. La Tribuna lo permite. Desde atrás se ve la honda, el tronco de apoyo y la espalda donde falta el músculo. Desde la izquierda, la cara que mira. Desde la derecha, la otra cara.
  • Antes de llegar, el pasillo de los Prisioneros: cuatro figuras inacabadas para la tumba de Julio II que muestran, mejor que cualquier explicación, cómo Miguel Ángel sacaba una figura del bloque. Y el San Mateo, también inacabado.
  • Detector de metales en la entrada; no se admiten mochilas grandes ni cascos.
  • Se puede fotografiar sin flash.

Después: la copia de la Piazza della Signoria, a diez minutos, en el sitio exacto donde estuvo el original, con la Judith de Donatello a pocos metros; y el Museo dell’Opera del Duomo, junto a la catedral, donde se explica para qué contrafuerte se hizo.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto mide?

5,17 metros de altura, sin contar la base, y pesa unas 5,5 toneladas. Se hizo para verse a nueve metros de altura, en un contrafuerte de la catedral, y por eso las manos y la cabeza son grandes.

¿Por qué está bizco?

Porque Miguel Ángel lo quiso así. El escaneo tridimensional de 1999 mostró que los ojos apuntan en direcciones ligeramente distintas, de modo que desde cada lado la mirada parece enfocada. De frente y de cerca no se nota, y la estatua no se hizo para verse así.

¿Cuánto tardó?

Dos años y medio: empezó el 13 de septiembre de 1501, con veintiséis años, y terminó a principios de 1504, con veintiocho. Trabajó solo, dentro de un cobertizo cerrado.

¿Es la escultura de un niño o de un hombre?

De un hombre joven. La tradición anterior – Donatello, Verrocchio – mostraba a David como un adolescente después de la victoria. Miguel Ángel lo hizo adulto y antes del combate.

¿Ha sufrido daños?

Muchos. El brazo izquierdo se rompió en 1527 y se repuso en 1543. Una limpieza con ácido en 1843 dañó la superficie. Un martillazo en 1991 rompió un dedo del pie. Y los tobillos tienen microfracturas por la inclinación de la base durante tres siglos en la plaza.

¿Es verdad que la mano lleva una inscripción?

No. La idea de que la mano derecha lleva grabado manu fortiter circula en internet y es falsa. No hay ninguna inscripción en la estatua.

¿Se puede ver gratis?

El original, el primer domingo de cada mes, con colas largas. La copia de la Piazza della Signoria, siempre. La de bronce del Piazzale Michelangelo, también, con la mejor vista de Florencia detrás.

¿Hay algo de Miguel Ángel en España?

El San Juanito de Úbeda, única escultura suya en el país, y vaciados en yeso de los Esclavos y el Moisés en el Museo de Reproducciones de Bilbao. Dos dibujos en el Prado.

Si esta obra te ha interesado, sigue con La creación de Adán – el mismo cuerpo, siete años después, pintado a regañadientes en un techo de Roma – y con El nacimiento de Venus, el desnudo que Florencia había aceptado veinte años antes, pero solo en una villa privada.

Imagen: David – Miguel Ángel (1501–1504), Galleria dell’Accademia, Florencia. Licencia: Dominio público. Fuente: Wikimedia Commons.

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