El pensador
El 24 de marzo de 1970, a la una de la madrugada, una bomba estalló bajo El pensador del Museo de Arte de Cleveland. Era uno de los últimos bronces fundidos en vida de Rodin. La explosión destruyó la base y las piernas hasta la rodilla y lanzó la figura de espaldas. Nadie reclamó el atentado; la policía lo atribuyó a la organización radical Weather Underground. El museo decidió no restaurarlo. Sigue en su pedestal, sin pies, sentado sobre el metal retorcido, y es hoy la copia más visitada de Estados Unidos.
Datos clave
- Artista: Auguste Rodin (1840–1917)
- Título original: Le Poète; desde 1889, Le Penseur
- Fechas: modelo original de 71,5 cm, 1880–1882; ampliación a tamaño monumental, 1903–1904; primer bronce grande, 1904
- Técnica: modelado en barro y yeso, fundido en bronce
- Dimensiones: versión monumental, 180 × 98 × 145 cm
- Movimiento: escultura moderna – entre el Realismo y el Simbolismo
- Ubicación: Museo Rodin, París – jardín del Hôtel Biron; es el bronce que estuvo ante el Panteón
- Fundiciones monumentales: unas treinta en todo el mundo, en vida de Rodin y después
De dónde sale
En 1880 el Estado francés encargó a Rodin una puerta de bronce para un futuro Museo de Artes Decorativas que nunca se construyó. Rodin eligió el tema: el Infierno de Dante. Trabajó en La puerta del infierno durante treinta y siete años, hasta su muerte, y no la terminó; se fundió en bronce después, y hay un ejemplar en el jardín del museo, a cincuenta metros de El pensador.
En lo alto de la puerta, sobre el dintel, Rodin colocó una figura sentada que mira hacia abajo, hacia los condenados: el poeta. En sus primeros apuntes es Dante, contemplando lo que ha escrito. Mide setenta y un centímetros y sigue allí, en el tímpano, entre las figuras que caen.
En 1888 Rodin la expuso sola por primera vez, en Copenhague, como «El poeta, fragmento de puerta». Al año siguiente, en la exposición conjunta con Monet en la galería Georges Petit de París, el catálogo la llamó por primera vez Le Penseur. Fueron los fundidores quienes le pusieron el nombre, por semejanza con el Pensieroso de Miguel Ángel en la capilla de los Médici. Rodin lo aceptó. Con el nombre nuevo, la figura dejó de ser Dante y se convirtió en cualquiera.
Cómo creció
La ampliación no la hizo Rodin. La hizo Henri Lebossé, un especialista en agrandar esculturas con un pantógrafo tridimensional, que trabajó para Rodin durante veinte años. Entre 1902 y 1903 tradujo el modelo de setenta centímetros a uno de ciento ochenta, y Rodin retocó el resultado en yeso.
El yeso grande se expuso en el Salón de 1904, en el Grand Palais, y provocó lo que provocaban casi todas las obras de Rodin: burlas y una suscripción pública. Un grupo de admiradores recaudó el dinero para fundirlo en bronce y regalarlo a la ciudad de París. El 21 de abril de 1906 se inauguró delante del Panteón, en un pedestal alto, mirando hacia la calle Soufflot. Era la primera escultura de Rodin en un espacio público de la capital.
Duró dieciséis años. En 1922 la administración lo retiró – estorbaba a las ceremonias – y lo trasladó al jardín del recién abierto Museo Rodin, donde sigue. Es el bronce que se ve hoy en la rue de Varenne.
¿Qué hace que esta obra sea inolvidable?
Rodin lo explicó él mismo, en 1904, a un periodista: lo que hace pensar a su pensador es que no piensa solo con el cerebro, sino con el ceño fruncido, las fosas nasales abiertas y los labios apretados, con cada músculo de los brazos, la espalda y las piernas, con el puño cerrado y los dedos de los pies encogidos.
Es decir: pensar es un trabajo físico. La figura no está relajada. Está encorvada, con el peso hacia delante, y el cuerpo entero sostiene la cabeza.
Y hay una torsión que casi nadie ve a la primera: el codo derecho descansa sobre la rodilla izquierda. Es una postura incómoda que obliga al torso a girar, y esa torsión es la que da tensión a toda la espalda. Si el codo estuviera en la rodilla derecha, sería un hombre descansando.
Rodin sacó la postura de dos sitios: del Ugolino de Carpeaux, de 1861, que había visto de joven, y del Lorenzo de Médici de Miguel Ángel, en Florencia, que había estudiado en 1876. Y añadió lo que ninguno de los dos tenía: un cuerpo desnudo y cansado, sin atributo, sin nombre.
Simbolismo y en qué fijarse
La mano. No apoya la barbilla en la palma, sino en el dorso de la mano derecha, con los nudillos hacia la cara. Es un gesto que nadie hace en la vida real, y que en la escultura funciona: el brazo se convierte en un puntal.
Los pies. Los dedos se agarran a la roca. Mira desde abajo: es el detalle que Rodin citaba como prueba de que el cuerpo entero piensa.
La espalda. Da la vuelta. Desde atrás es una columna de músculos tensos, y la cabeza desaparece entre los hombros. Es la vista menos fotografiada y la que más dice.
La superficie. No está pulida. Rodin dejaba las huellas del modelado – los dedos en el barro, las marcas de la espátula – y el bronce las conserva. Con luz lateral, por la mañana o al atardecer, la figura cambia.
La roca. El asiento no es un pedestal, es una masa informe. La figura sale de ella como los Esclavos de Miguel Ángel salen del bloque.
La pátina. En el jardín, el bronce ha adquirido un verde oscuro con manchas más claras donde llueve más. Cada ejemplar tiene su color; el de París es de los más oscuros.
El tamaño. Sentado, mide un metro ochenta. De pie mediría más de dos y medio. Es una figura mayor que la humana, sobre un pedestal alto, y se mira desde abajo.
Sobre Auguste Rodin
Nació en París el 12 de noviembre de 1840, hijo de un funcionario de policía. La Escuela de Bellas Artes lo rechazó tres veces, en 1857, 1858 y 1859, y pasó los siguientes veinte años trabajando de ornamentista para otros: molduras, cariátides, decoración de fachadas.
En 1876 viajó a Italia con poco dinero y volvió con Miguel Ángel en la cabeza. Al año siguiente expuso en Bruselas y en París La edad de bronce, un desnudo tan exacto que lo acusaron de haberlo vaciado directamente sobre el modelo vivo. Tuvo que presentar fotografías del modelo para demostrar que no. El escándalo lo hizo famoso.
El encargo de La puerta del infierno en 1880 le dio un taller pagado por el Estado y una fuente de figuras para el resto de su vida: El beso, El pensador, Las tres sombras, Ugolino salieron de ahí. En 1898 el Balzac provocó otro escándalo; en 1900 su pabellón propio en la Exposición Universal lo consagró.
Camille Claudel fue su alumna, su colaboradora y su amante durante quince años; el museo le dedica una sala. Rose Beuret, su compañera desde 1864, se casó con él en enero de 1917, dos semanas antes de morir ella. Rodin murió en Meudon el 17 de noviembre del mismo año.
Había donado al Estado, en 1916, todo lo que tenía – esculturas, yesos, dibujos, su colección de antigüedades y de pintura, y los derechos de reproducción – a condición de que el Hôtel Biron, donde vivía y trabajaba desde 1908, se convirtiera en su museo. Abrió en 1919.
Sobre su tumba, en el jardín de su casa de Meudon, hay un Pensador. Lo pidió él.
Cuántos hay y cuál es el original
Esta es la pregunta que más confunde, y merece una respuesta precisa.
Rodin no tallaba el bronce: modelaba en barro, sacaba un yeso, y de ese yeso una fundición hacía los bronces que hicieran falta. No hay un original único. Hay un molde, y cada bronce salido de él con autorización es un original. Rodin lo entendía así y así lo dejó por escrito en su donación.
Del Pensador monumental se han fundido unos treinta ejemplares. Los primeros, en vida de Rodin, en la fundición de Alexis Rudier; los siguientes, autorizados por el Museo Rodin, que heredó los derechos. Desde 1981 la ley francesa limita cada modelo a doce ejemplares – ocho numerados y cuatro pruebas de artista – para que la palabra «original» siga significando algo. Del Pensador grande la edición está cerrada.
Los más conocidos: París (jardín del museo), Meudon (sobre la tumba), Cleveland (dinamitado en 1970), Filadelfia (ante el Museo Rodin de la ciudad, 1929), Stanford, Detroit, Buenos Aires (plaza del Congreso, uno de los tres fundidos en vida de Rodin y el primero en llegar a América, en 1907), Tokio, Copenhague, Lübeck. El de Lübeck lo pintó Munch en 1907, en el jardín del doctor Linde que lo había comprado.
En junio de 2022 un ejemplar de 1928, fundido por Rudier, se vendió en Christie’s de París por unos once millones de euros. Es el precio de mercado de un «original» posterior a la muerte del artista.
Y hay muchísimas reducciones – de treinta, cuarenta, setenta centímetros – y copias sin autorización, en yeso, resina y bronce, en jardines, bibliotecas y escaparates de todo el mundo. Ninguna es un Rodin.
Legado e influencia
Es la escultura más reconocible del mundo moderno y probablemente la más parodiada. Representa «pensar» en cualquier contexto: portadas de libros de filosofía, logotipos de universidades, anuncios, emojis, la cabecera de Los Simpson en más de una ocasión. Su silueta funciona sin nombre, sin título y sin saber quién es Rodin.
En escultura, Rodin es el punto de partida del siglo XX. Brancusi trabajó en su taller un mes y se fue diciendo que a la sombra de un gran árbol no crece nada; Giacometti, Moore y Bourdelle reconocieron la deuda. La idea de que la superficie de una escultura puede mostrar cómo se hizo, en lugar de ocultarlo, viene de aquí.
Y hay un legado técnico menos visible: Rodin fue el primer escultor que convirtió el fragmento en obra terminada. El pensador es un trozo de una puerta. El beso, otro. Rodin los separó, los agrandó y los vendió como piezas completas, y desde entonces la escultura ya no necesita contar una historia entera.
¿Y en España?
No hay ningún Pensador monumental en España. Pero hay Rodin, y de una procedencia poco común.
En 1905, el industrial alemán August Thyssen – abuelo del barón Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza – encargó personalmente a Rodin siete esculturas en mármol para el jardín de su castillo de Landsberg, en Alemania. Fue el primer encargo de arte de la familia: la colección Thyssen empieza con Rodin.
Seis de esos mármoles están hoy en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza de Madrid. Cuatro pertenecen a la Colección Carmen Thyssen y se exponen en la planta baja; dos más – La muerte de Alcestes y Una joven confiando su secreto a Isis – llegaron en depósito a largo plazo en 2023 y cuelgan en la sala Rodin de la primera planta. Son obras tardías, sensuales, con las figuras emergiendo del bloque sin desbastar, y muestran al Rodin de los mármoles, que es otro que el de los bronces.
Fuera del Thyssen, La Caixa organizó a finales de los años 2000 una exposición itinerante de bronces del Museo Rodin que recorrió varias ciudades españolas, con un Pensador monumental instalado en plazas de Sevilla, Valencia y Barcelona. Fue la única ocasión en que la figura grande ha estado en el país.
Dónde ver la obra hoy
El bronce del Panteón está en el jardín del Museo Rodin, en el número 77 de la rue de Varenne, distrito 7 de París, junto a los Inválidos. Metro Varenne (línea 13) o Invalides (líneas 8 y 13, RER C).
- Cierra los lunes. Abre de martes a domingo de 10 a 18:30; último acceso a las 17:45. En invierno el jardín cierra antes, al anochecer.
- Entrada general, 14 euros. Hay un billete solo para el jardín, de 5 euros, que se vende únicamente en taquilla. Con él se ven El pensador, La puerta del infierno, Los burgueses de Calais y el Balzac. Es la mejor relación calidad-precio de París.
- Gratuito para menores de 18 y para ciudadanos de la UE de 18 a 25. Primer domingo de mes gratuito de octubre a marzo.
- El pensador está nada más entrar, a la izquierda, sobre un pedestal alto, entre setos. Se puede rodear por completo.
- Ve a primera hora o a última. Con el sol bajo, las marcas del modelado se ven; a mediodía, el bronce es una silueta plana.
- Dentro del Hôtel Biron, en la primera sala, está el Pensador original de setenta centímetros, en yeso y en bronce, para compararlo con el grande. Y en el tímpano de La puerta del infierno, en el jardín, la figura en su sitio de origen.
- No se admiten maletas ni bolsas grandes; solo mochilas pequeñas. Medidas Vigipirate.
A doce kilómetros, en Meudon, la Villa des Brillants – la casa de Rodin – abre los fines de semana con la galería de yesos y la tumba con su Pensador. Casi nadie va.
Esta obra existe en más de una versión. Si te interesa saber cuántas hay, dónde están y cómo distinguirlas, tenemos una guía completa: obras famosas con varias versiones.
Preguntas frecuentes
¿A quién representa?
Nació como Dante, el poeta que contempla su propio infierno, en lo alto de La puerta del infierno. Cuando en 1889 la figura se expuso sola con el nombre de El pensador, dejó de ser nadie en concreto. Rodin no lo corrigió.
¿Cuál es el original?
No hay uno solo. Rodin modelaba en barro y yeso, y cada bronce fundido a partir de sus moldes con autorización es un original. Del Pensador grande hay unos treinta. El del Museo Rodin de París es el que estuvo delante del Panteón entre 1906 y 1922.
¿Cuántas copias hay?
Unas treinta fundiciones monumentales autorizadas, más cientos de reducciones y una cantidad incontable de copias sin autorización. Desde 1981 la ley francesa limita las ediciones a doce ejemplares por modelo.
¿Por qué apoya el codo en la rodilla contraria?
Porque obliga al torso a girar y a la espalda a tensarse. Es lo que convierte a un hombre sentado en un hombre que piensa con todo el cuerpo. Rodin tomó la postura del Ugolino de Carpeaux y del Lorenzo de Médici de Miguel Ángel.
¿Qué pasó con el de Cleveland?
Una bomba lo destrozó en marzo de 1970. Perdió la base y las piernas. El museo decidió dejarlo así, como testimonio, y sigue expuesto en la escalinata de entrada.
¿Cuánto vale?
Un ejemplar monumental de 1928 se vendió en 2022 por unos once millones de euros. Los fundidos en vida de Rodin no salen al mercado; pertenecen a museos y ciudades.
¿Hay Rodin en España?
Sí. El Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid tiene seis mármoles encargados directamente a Rodin por August Thyssen en 1905, que fueron el origen de la colección familiar. No hay ningún Pensador monumental en el país.
¿Se puede ver gratis?
Casi: el billete solo de jardín cuesta 5 euros. Y el ejemplar de Meudon, sobre la tumba de Rodin, se ve con la entrada a la casa. Los de Buenos Aires y Filadelfia están en la calle.
Si esta obra te ha interesado, sigue con el David de Miguel Ángel – el escultor al que Rodin fue a buscar a Italia en 1876 y del que sacó la postura de su pensador – y con El grito de Munch, que pintó este bronce en un jardín de Lübeck un año antes de ingresar en una clínica.
Imagen: Le Penseur – Auguste Rodin (modelo 1880–1882, ampliación 1903–1904), bronce del jardín del Museo Rodin, París. Licencia: Dominio público. Fuente: Wikimedia Commons.
