Judith Beheading Holofernes by Caravaggio, 1599

Judit y Holofernes (Caravaggio)

El 11 de septiembre de 1599, Roma se echó a la calle para ver decapitar a una chica de veintidós años. Beatrice Cenci había conspirado para matar a su padre, un noble que la maltrataba y abusaba de ella, y el papa Clemente VIII denegó el indulto. La ejecución se celebró en público, al amanecer, en el puente de Sant’Angelo, ante una multitud enorme. Caravaggio vivía a unos minutos de allí y casi con seguridad estuvo presente. La opinión mayoritaria entre los especialistas es que el chorro de sangre, la posición del cuello y la mecánica exacta de este cuadro salen de lo que vio aquella mañana.

Datos clave

  • Artista: Michelangelo Merisi da Caravaggio (1571–1610)
  • Título original: Giuditta e Oloferne
  • Fecha: hacia 1599–1600. La exposición Dentro Caravaggio de 2017 propuso 1602 a partir del análisis del dibujo subyacente
  • Técnica: óleo sobre lienzo
  • Dimensiones: 145 × 195 cm
  • Comitente: el banquero genovés Ottavio Costa, según el biógrafo Baglione
  • Modelo de Judit: Fillide Melandroni, cortesana romana
  • Movimiento: Barroco – naturalismo y tenebrismo
  • Ubicación: Palazzo Barberini, Roma – Galleria Nazionale d’Arte Antica

Perdido, encontrado y comprado: tres fechas distintas

Conviene separarlas, porque suelen confundirse en una sola.

1950. El restaurador Pico Cellini identificó el cuadro en casa de la familia Coppi, en Roma, donde llevaba décadas sin que nadie supiera lo que era.

1951. El gran crítico Roberto Longhi —el hombre que devolvió a Caravaggio a la historia del arte— lo autenticó y lo incluyó, sin catalogar, en su exposición Caravaggio e i caravaggeschi del Palazzo Reale de Milán. Fue su reaparición pública tras tres siglos y medio.

1971. El Estado italiano lo compró para el Palazzo Barberini.

Es decir: pasaron veintiún años entre el hallazgo y la entrada en una colección pública.

Quién es la mujer con la espada

Se llamaba Fillide Melandroni (Siena, 1581 – Roma, 1618), y su biografía está documentada en los archivos judiciales romanos.

Llegó a Roma con doce años, con su madre viuda y su hermano. Fue una de las cortesanas más caras y más conocidas de la ciudad, con clientela entre la aristocracia, y tuvo su propia ristra de procesos por peleas — en uno de ellos por atacar a otra mujer con un cuchillo en la cara.

Posó para Caravaggio varias veces en esos mismos años: en Marta y María Magdalena, en un retrato suyo que se destruyó en Berlín en 1945, y — este es el dato que importa aquí — en la Santa Catalina de Alejandría que hoy cuelga en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid.

En la Santa Catalina aparece arrodillada, serena, con una espada apoyada. En esta Judit, la misma mujer usa la espada. Están pintadas con uno o dos años de diferencia, y verlas seguidas —una en Madrid, otra en Roma— es la mejor manera de entender cómo trabajaba Caravaggio: con la gente que tenía a mano, y con la misma cara para una santa y para una asesina.

Cuando Fillide murió, en 1618, a los treinta y siete años, la Iglesia le negó sepultura en sagrado por su oficio.

Simbolismo y en qué fijarse

La postura de Judit. Esto es lo que separa este cuadro de todos los anteriores. Judit se echa hacia atrás. Tiene los brazos extendidos, el cuerpo apartado del cadáver, el ceño fruncido y la boca tensa. No quiere estar ahí. Está haciendo una cosa que le repugna porque hay que hacerla.

Las manos. Una agarra el pelo sin apretarlo del todo; la otra sostiene la espada con determinación. Son dos gestos contradictorios en la misma persona.

La camisa blanca. Fina, casi transparente sobre el pecho. Judit acaba de salir de un banquete al que asistió para seducir a su víctima. La ambigüedad sexual del relato está en la tela, no en la cara.

La criada. Se llama Abra en el texto bíblico. Es una vieja de cara surcada, con el paño para envolver la cabeza ya en las manos, inclinada hacia delante y mirando fijamente. Ella no tiene ninguna duda. Su rostro se ha comparado con las cabezas grotescas de Leonardo, que Caravaggio conocía por dibujos.

Holofernes. Todavía está vivo. Tiene los ojos abiertos, la boca abierta en un grito, el puño cerrado, el cuerpo arqueado. Caravaggio elige el único instante en que la víctima aún sabe lo que ocurre.

La sangre. Sale a chorros en dos direcciones y mancha la sábana blanca. Es pintura de una precisión anatómica que incomoda, y viene del natural.

La cortina roja. Cruza toda la parte superior y cierra el espacio. No hay habitación, no hay tienda de campaña, no hay campamento: solo una cama, un cuerpo y un telón.

Y un detalle técnico. Las radiografías muestran que Caravaggio movió la cabeza de Holofernes mientras pintaba, separándola un poco más del torso y desplazándola a la derecha. Decidió sobre la marcha cuánta decapitación quería enseñar.

Contexto histórico

El relato viene del Libro de Judit, deuterocanónico: una viuda de Betulia entra en el campamento asirio, seduce al general Holofernes, espera a que se emborrache y lo degüella con su propia espada. Su pueblo se salva.

En la iconografía anterior —Donatello, Botticelli, Mantegna— Judit aparece casi siempre después: de pie, serena, con la cabeza ya cortada en una bandeja, convertida en alegoría de la virtud que vence al vicio o de la ciudad libre que derrota al tirano.

Caravaggio pinta el durante. Y al hacerlo convierte una alegoría en un asesinato.

La Roma de 1600 estaba llena de muerte pública. Las ejecuciones eran espectáculo, se anunciaban, se celebraban en puentes y plazas, y las cofradías acompañaban al reo. La de Beatrice Cenci fue la más multitudinaria de la década y conmocionó a la ciudad, porque medio Roma consideraba que la chica era una víctima.

La Contrarreforma exigía imágenes que conmovieran de verdad al pueblo llano. Caravaggio cumplió el encargo con una literalidad que nadie esperaba.

El otro cuadro: la Judit de Toulouse

Es la historia que falta en casi todas las versiones de este tema, y es enorme.

Cuando Caravaggio salió de Nápoles, el 14 de junio de 1607, dejó dos cuadros en el taller que compartían los pintores flamencos Louis Finson y Abraham Vinck: una Virgen del Rosario y una segunda Judit y Holofernes. Ese segundo cuadro desapareció del rastro documental a principios del siglo XVII.

De él existía una copia conocida, atribuida a Finson, en la colección del banco Intesa Sanpaolo de Nápoles. Los especialistas asumían que el original se había perdido.

En abril de 2014, un particular de Toulouse subió al desván de su casa a arreglar una gotera y encontró un lienzo enorme detrás de una puerta tapiada. Llevaba allí al menos ciento cincuenta años.

El Estado francés lo declaró tesoro nacional y bloqueó su salida durante treinta meses. El historiador Nicola Spinosa y otros lo atribuyeron a Caravaggio; otra parte de la comunidad académica sostiene que es obra de Louis Finson, y hay quien lo considera su obra maestra. La discusión sigue sin resolverse.

Iba a subastarse en junio de 2019 con una estimación de entre cien y ciento cincuenta millones de euros. Dos días antes se retiró: lo había comprado en venta privada el financiero estadounidense J. Tomilson Hill, por una cifra no revelada.

Si es de Caravaggio, es una versión posterior, más oscura y más brutal. Si no lo es, sigue siendo el hallazgo de desván más valioso de la historia.

Sobre Caravaggio

Nació en Milán en 1571 y llegó a Roma hacia 1592 sin nada. Pasó años pintando frutas en talleres ajenos antes de que el ciclo de San Mateo, en 1600, lo convirtiera en el pintor más comentado de la ciudad.

Su vida está documentada en los archivos judiciales romanos: denuncias por agresión, por insultar a guardias, por tirarle un plato de alcachofas a la cara a un camarero. Llevaba espada con licencia.

El 28 de mayo de 1606 mató a Ranuccio Tomassoni en una pelea. Huyó con una condena a muerte encima y no volvió a Roma. Pasó cuatro años entre Nápoles, Malta y Sicilia, pintando cada vez más rápido y más oscuro, y murió el 18 de julio de 1610 en Porto Ercole, a los treinta y ocho años, cuando volvía a Roma a recibir un perdón papal que ya estaba concedido.

Conviene señalar algo sobre este cuadro en concreto. Caravaggio pintó decapitaciones toda su vida: esta Judit, dos Davides con la cabeza de Goliat, una Medusa, un San Juan Bautista. Y en el David de la Galleria Borghese, la cabeza cortada tiene su propia cara.

Legado e influencia

La respuesta más famosa es la de Artemisia Gentileschi, que pintó el mismo tema dos veces — hacia 1612 en Nápoles, hoy en Capodimonte, y hacia 1620, hoy en los Uffizi — y que fue mucho más lejos.

La diferencia es exacta y merece describirse. La Judit de Caravaggio se aparta; la de Artemisia se echa encima. Pone todo el peso del cuerpo sobre la víctima, la criada sujeta al hombre con las dos manos y la sangre salta hasta el borde del lienzo. Artemisia había sido violada por su maestro Agostino Tassi a los diecisiete años y sometida a tortura judicial durante el juicio, y esa biografía se lee en el cuadro sin necesidad de que nadie la explique.

El caravaggismo se extendió por Europa en veinte años: Ribera, Georges de La Tour, Honthorst, Rembrandt. Y el vocabulario visual —foco duro, fondo negro, violencia en primer plano— llega directo al cine.

¿Y en España?

La conexión con este cuadro es literal: la mujer que empuña la espada está también en Madrid.

El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza conserva la Santa Catalina de Alejandría de Caravaggio, de hacia 1598–1599, y la modelo es la misma: Fillide Melandroni. Es una de las mejores obras del pintor fuera de Italia y está en la planta primera del museo, en la sección de pintura italiana.

Ver las dos en un mismo viaje es imposible, pero la comparación se hace sola: la misma cara, los mismos años, la misma espada, una vez como mártir cristiana y otra como ejecutora.

El resto de Caravaggio en España: David vencedor de Goliat en el Museo del Prado y Salomé con la cabeza del Bautista en el Palacio Real de Madrid — otras dos decapitaciones, de modo que tres de los cuatro Caravaggios españoles tratan el mismo asunto.

Y está el hallazgo reciente: el Ecce Homo que en abril de 2021 estuvo a punto de subastarse en Madrid por 1.500 euros catalogado como obra del círculo de Ribera. El Estado bloqueó la venta, se confirmó la atribución y el Prado lo expuso en 2024.

Esa confusión con Ribera no es casual: José de Ribera, valenciano instalado en la Nápoles española, fue el gran transmisor del tenebrismo a la pintura española, y detrás vienen Zurbarán y los bodegones sevillanos del joven Velázquez.

Dónde verla hoy

Está en el Palazzo Barberini, Via delle Quattro Fontane 13, Roma, sede de la Galleria Nazionale d’Arte Antica. Metro Barberini, línea A.

  • Cierra los lunes. Compra la entrada en línea: hay entrada combinada con la Galleria Corsini, válida varios días.
  • El palacio lo construyeron Maderno, Borromini y Bernini para el papa Urbano VIII. La escalera helicoidal de Borromini y el techo de Pietro da Cortona valen la visita por sí solos.
  • El museo tiene más Caravaggio: el Narciso y San Francisco en meditación, en las mismas salas.
  • Y tiene La Fornarina de Rafael, además de Holbein, Tiziano, El Greco y Filippo Lippi. Es una de las grandes colecciones romanas y una de las menos concurridas.
  • Ve entre semana por la mañana. Comparado con los Museos Vaticanos o la Galleria Borghese, aquí se puede estar solo delante de un Caravaggio.
  • Colócate cerca y a la altura de la sábana. El cuadro está pintado para verse desde abajo y de cerca; la sangre pierde todo su efecto en reproducción.

Y a pocos minutos: San Luigi dei Francesi con el ciclo de San Mateo y Santa Maria del Popolo con otros dos Caravaggios, ambas gratuitas; y la Galleria Borghese, con seis más, entre ellos el David con el autorretrato en la cabeza cortada.

Preguntas frecuentes

¿Es verdad que se inspiró en una ejecución real?

Es la hipótesis mayoritaria. El 11 de septiembre de 1599, Beatrice Cenci fue decapitada en público en Roma ante una multitud, y Caravaggio, que vivía cerca, probablemente asistió. El realismo anatómico del chorro de sangre y de la posición del cuello apuntan a observación directa.

¿Cuándo se redescubrió?

En 1950, cuando el restaurador Pico Cellini lo identificó en casa de la familia Coppi, en Roma. Roberto Longhi lo autenticó y lo mostró en 1951 en Milán. El Estado italiano lo compró para el Palazzo Barberini en 1971.

¿Quién es la modelo?

Fillide Melandroni, cortesana romana nacida en Siena en 1581, que posó varias veces para Caravaggio. También es la modelo de la Santa Catalina de Alejandría del Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid.

¿Existe otra versión de Caravaggio?

Posiblemente. En 2014 apareció en un desván de Toulouse una segunda Judit y Holofernes, atribuida por varios especialistas a Caravaggio y por otros a su seguidor Louis Finson. Se vendió en privado en junio de 2019 al financiero J. Tomilson Hill, poco antes de una subasta con estimación de entre cien y ciento cincuenta millones de euros. La atribución sigue discutida.

¿En qué se diferencia de la Judit de Artemisia Gentileschi?

En la actitud. La Judit de Caravaggio se aparta del cuerpo con expresión de repugnancia; la de Artemisia se echa encima y empuja con todo el peso, ayudada por una criada que sujeta a la víctima. Artemisia pintó dos versiones, en Capodimonte y en los Uffizi.

¿Qué dicen las radiografías?

Que Caravaggio modificó la posición de la cabeza de Holofernes mientras pintaba, separándola algo más del torso y desplazándola a la derecha.

¿De qué año es exactamente?

Tradicionalmente se data hacia 1599–1600. La exposición Dentro Caravaggio de 2017 propuso 1602, basándose en el tipo de dibujo subyacente, más propio de su etapa posterior. No hay consenso.

¿Hay Caravaggio en España?

Sí: la Santa Catalina de Alejandría en el Thyssen-Bornemisza, David vencedor de Goliat en el Prado y Salomé con la cabeza del Bautista en el Palacio Real, además del Ecce Homo recuperado en 2021 y expuesto en el Prado en 2024, hoy en colección privada.

Si esta obra te ha interesado, sigue con La vocación de San Mateo — el mismo pintor, los mismos años, y el encargo que lo hizo famoso — y con Saturno devorando a su hijo de Goya, el otro gran cuadro europeo que muestra el acto de matar sin ninguna distancia.

Imagen: Giuditta e Oloferne – Caravaggio (c. 1599–1602), Palazzo Barberini, Galleria Nazionale d’Arte Antica, Roma. Licencia: Dominio público. Fuente: Wikimedia Commons.

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