• La maja desnuda

    Sabemos con quién colgaba. En noviembre de 1800, el grabador de la Casa de la Moneda González de Sepúlveda visitó el palacio de Manuel Godoy con el crítico Ceán Bermúdez y anotó en su diario lo que vio en un gabinete apartado: La maja desnuda, la Venus del espejo de Velázquez y una Venus de…

  • Vista de Delft

    La frase famosa es de una carta. En mayo de 1921, Proust escribió a su amigo Jean-Louis Vaudoyer: «Desde que vi en el museo de La Haya la Vista de Delft, supe que había visto el cuadro más bello del mundo.» Quien muere delante de él es un personaje: el escritor Bergotte, en La prisionera,…

  • La lechera

    La pared que tiene detrás estuvo llena. En septiembre de 2022, el Rijksmuseum escaneó el cuadro con técnicas de reflectancia infrarroja y encontró lo que Vermeer había tapado: una percha de jarras colgada en la pared, justo sobre la cabeza de la criada, y un cesto de fuego en la esquina inferior derecha — el…

  • Almendro en flor

    Van Gogh lo pintó y después no pudo volver a pintar en dos meses. Terminó el Almendro en flor en febrero de 1890 y sufrió inmediatamente la recaída más larga de su estancia en el manicomio de Saint-Rémy. Cuando se recuperó, los almendros ya habían perdido la flor. Tenía la intención de hacer una serie…

  • El dormitorio en Arlés

    Las paredes no eran azules. Van Gogh escribió a Theo que las había pintado de «violeta pálido», y el análisis de pigmentos que el Art Institute of Chicago presentó en 2016 confirmó por qué ya no lo parecen: usó una laca roja de cochinilla mezclada con azul, y la parte roja se ha desvanecido con…

  • El 3 de mayo en Madrid

    Goya no recibió este encargo: lo pidió. En febrero de 1814, recién expulsados los franceses, escribió a la Regencia solicitando fondos para «perpetuar por medio del pincel las más notables y heroicas acciones o escenas de nuestra gloriosa insurrección contra el tirano de Europa». Tenía sesenta y ocho años y un problema: había jurado lealtad…

  • La madre de Whistler

    El cuadro más famoso de la pintura estadounidense estuvo empeñado. En 1878, Whistler demandó por difamación al crítico John Ruskin, que había escrito que le cobraba al público doscientas guineas por «arrojarle un bote de pintura a la cara». Whistler ganó el juicio y el jurado le concedió un cuarto de penique — un farthing,…