¿Qué versión estás mirando? Obras famosas con varias versiones
Van Gogh pintó El dormitorio tres veces. Munch hizo cinco versiones de El grito, y solo una lleva la inscripción a lápiz en el cielo. El pensador de Rodin existe en veintiocho bronces autorizados y en ningún original. Si alguna vez has viajado para ver un cuadro famoso y te has encontrado con algo ligeramente distinto de la reproducción que conocías, esta suele ser la razón.
Las reproducciones aplanan un problema con el que los museos conviven a diario: muchísimas obras célebres no son objetos únicos. Existen en múltiples – repetidas por el artista, fundidas tras su muerte, estampadas en ediciones o copiadas en el mismo taller. Las diferencias son a menudo lo bastante pequeñas como para pasar inadvertidas y lo bastante grandes como para importar.
Esta guía las ordena en seis tipos, con los detalles concretos que permiten distinguir una versión de otra.
Referencia rápida
| Obra | Versiones | Dónde |
|---|---|---|
| El dormitorio en Arlés | 3 pinturas | Ámsterdam, Chicago, París |
| El grito | 4 en color y 1 litografía | Oslo (dos museos) y colección privada |
| Los girasoles (Arlés) | 7 pintados, 6 conservados | Londres, Ámsterdam, Múnich, Filadelfia, Tokio, privada |
| La torre de Babel | 2 conservadas, 1 perdida | Viena, Róterdam |
| El pensador | 28 bronces grandes | Todo el mundo |
| Pequeña bailarina | 1 cera, 28 bronces | Washington + todo el mundo |
| Las majas | 2 pinturas, no gemelas | Madrid, misma sala |
| La Gioconda | 1 + una copia de taller | París, Madrid |
| San Francisco (El Greco) | ~100 salidos del taller | Repartidos por el mundo |
1. Cuadros que el artista pintó más de una vez
El dormitorio de Van Gogh – tres, y las paredes nunca fueron azules
La primera versión se pintó en Arlés en octubre de 1888, mientras Van Gogh preparaba la Casa Amarilla para la llegada de Gauguin. En la primavera de 1889 la casa se inundó y el lienzo se dañó. Theo lo mandó restaurar a París, y Vincent – ya internado en Saint-Rémy – pintó dos réplicas a partir de un boceto: una del mismo tamaño y otra más pequeña para su madre y su hermana.
- Ámsterdam, Museo Van Gogh – el original, octubre de 1888
- Chicago, Art Institute – septiembre de 1889, ligeramente mayor que el original
- París, Museo de Orsay – finales de 1889, claramente menor: 57,5 × 74 cm
Cómo distinguirlas: el color de la pared y el suelo varían, pero el indicador fiable es el par de retratos enmarcados sobre la cama. Son cuadros distintos en cada versión.
Y hay algo que afecta a las tres. Las paredes no eran azules. El análisis de pigmentos presentado por el Art Institute de Chicago en 2016 demostró que Van Gogh mezcló una laca roja con el azul para obtener violeta, y en una carta describió las paredes como «violeta pálido». El componente rojo es fotosensible y se ha desvanecido. Las puertas y el rodapié, que hoy leemos como azules, eran de un violeta rosado. El suelo, hoy pardo, era rojo.
Más información: El dormitorio en Arlés
El grito – cinco, y solo una está escrita
Munch hizo el motivo cinco veces entre 1893 y 1910: dos sobre cartón en 1893, un pastel y una litografía en 1895, y una pintura hacia 1910. Ninguna está sobre lienzo, lo que las hace mucho más frágiles que un óleo corriente.
Tres están en el museo MUNCH de Oslo, una en el Museo Nacional de la misma ciudad, y el pastel de 1895 en una colección privada desde que se subastó en 2012 por 119,9 millones de dólares.
La versión de 1893 del Museo Nacional lleva una línea a lápiz en el cielo, arriba a la izquierda: «Solo puede haberlo pintado un loco». Durante décadas se supuso que era un acto de vandalismo. El análisis infrarrojo publicado en 2021 comparó la caligrafía con las cartas y los diarios de Munch. La escribió él, probablemente en 1895, después de que un crítico cuestionara públicamente su cordura.
Ninguna otra versión la tiene.
Más información: El grito
Los girasoles – siete, y uno ardió
La serie de Arlés son siete lienzos: cuatro pintados en agosto de 1888 y tres repeticiones de enero de 1889. Seis se conservan, cinco en museos públicos – Londres, Ámsterdam, Múnich, Filadelfia y Tokio – y uno en colección privada.
El séptimo lo compró en 1920 el empresario japonés Koyata Yamamoto y lo guardó en su casa de Ashiya, cerca de Kobe. El 6 de agosto de 1945 la casa fue destruida en un bombardeo estadounidense. El cuadro ardió con ella. Hoy se conoce solo por fotografías en blanco y negro anteriores a la guerra.
Otra de las versiones se vendió en Christie’s en marzo de 1987 a la aseguradora japonesa Yasuda por 24,75 millones de libras – entonces, casi cuatro veces el récord mundial para cualquier obra de arte. Cuelga en el Museo Sompo de Tokio.
Más información: Los girasoles
La torre de Babel – dos tamaños, dos climas
Bruegel pintó el tema al menos tres veces. Una miniatura sobre marfil, hecha en Roma hacia 1552 en el círculo del miniaturista Giulio Clovio, está perdida y se conoce solo por un inventario. Sobreviven dos tablas:
- Viena, Kunsthistorisches Museum – 114 × 155 cm, firmada y fechada en 1563, con un rey y canteros arrodillados en primer plano
- Róterdam, Museum Boijmans Van Beuningen – unos 60 × 74 cm, la cuarta parte de superficie, sin rey, más oscura y con la obra más avanzada
Las radiografías muestran que la torre de Róterdam se parecía todavía más a la de Viena en sus primeras fases, antes de que Bruegel la modificara.
El Boijmans lleva años con su sede principal cerrada por reforma y ha expuesto la colección en otros espacios de la ciudad, entre ellos el depósito abierto Depot Boijmans Van Beuningen. Comprueba la situación antes de viajar.
Más información: La torre de Babel
2. Cuadros distintos con nombres que se confunden
La noche estrellada no es la Noche estrellada sobre el Ródano
Son dos obras separadas, hechas con diez meses de diferencia, en ciudades distintas y por métodos opuestos.
- Noche estrellada sobre el Ródano – septiembre de 1888, Arlés. Pintada de noche, al aire libre, en el muelle del río, con la luz de gas del paseo. Museo de Orsay, París.
- La noche estrellada – junio de 1889, Saint-Rémy. Pintada de día, en el estudio, a partir de bocetos y de memoria: a los internos no se les permitía pintar en el dormitorio. MoMA, Nueva York.
Hay una diferencia que lo resume todo: en la del Ródano las constelaciones son reconocibles – la Osa Mayor está donde corresponde –, mientras que el cielo de Saint-Rémy no coincide con ninguna configuración real.
Y ninguna de las dos está en Ámsterdam, que es donde la mayoría de la gente las busca.
Más información: La noche estrellada · Noche estrellada sobre el Ródano
Degas pintó La clase de danza dos veces
Las dos las encargó el barítono y coleccionista Jean-Baptiste Faure, y las dos representan la misma sala de ensayo con el maestro Jules Perrot apoyado en su bastón.
- Nueva York, Metropolitan Museum – 1874, 83,5 × 77,2 cm
- París, Museo de Orsay – 1873–1876, 85 × 75 cm
Las composiciones son muy próximas; cambian el número y la colocación de las bailarinas. Cuidado con las reproducciones en internet: las dos se etiquetan indistintamente y es habitual encontrar la imagen de una bajo la ficha de la otra.
Más información: La clase de danza
3. Estampas, donde no existe ningún original
Esta es la categoría peor entendida. Una xilografía japonesa no es la reproducción de otra cosa. La estampa es la obra – y la hicieron cuatro personas, no una.
El artista entregaba un dibujo. Un tallador cortaba las planchas. Un estampador las entintaba y las prensaba. Un editor encargaba y vendía el resultado. Hokusai y Hiroshige nunca tocaron la madera.
Las impresiones salidas de las mismas planchas difieren bastante:
- Las primeras tiradas tienen la línea nítida; las tardías salen borrosas porque la madera se desgasta
- Los degradados se frotaban a mano sobre la plancha en cada pasada, así que no hay dos cielos idénticos
- Los colores cambiaban entre tiradas, a veces radicalmente
El Fuji rojo de Hokusai es el caso más claro. Los coleccionistas distinguen el raro Fuji rosa de las primeras tiradas del Fuji rojo que todo el mundo conoce. El especialista Roger Keyes consideró que las impresiones rosadas son las más tempranas y las más próximas a la intención de Hokusai. En el estado posterior el taller añadió una plancha, cambió a un pigmento rojo barato llamado bengara y recortó la plancha verde. La imagen que todos reconocemos puede ser la revisión comercial.
Consecuencia práctica: cuando un museo expone una estampa japonesa, expone una impresión, no la obra. Y como el papel y los pigmentos vegetales se degradan con la luz, se muestran por rotaciones cortas y pasan la mayor parte del tiempo guardadas.
Más información: Viento del sur, cielo despejado · La gran ola de Kanagawa
4. Escultura, donde la fundición lo es todo
El pensador – 28 bronces, dos tamaños
La figura nació en 1880 como un elemento de 70 cm de Las puertas del Infierno, sentada sobre el dintel. Rodin la amplió a unos 180 cm en 1904.
Existen veintiocho bronces de gran tamaño. Alrededor de diez se fundieron bajo supervisión de Rodin; el resto son posteriores a su muerte, realizados por el Museo Rodin según las condiciones de su testamento. La ley francesa considera original toda fundición autorizada hasta la número doce de cada modelo, lo que convierte «original» en una categoría jurídica más que material.
Uno de ellos está sobre la propia tumba de Rodin, en Meudon. Otro, delante del Museo de Arte de Cleveland, sufrió un atentado con explosivos en marzo de 1970: el museo decidió no repararlo y lleva más de cincuenta años expuesto con las piernas destrozadas.
Más información: El pensador
La pequeña bailarina – el original es de cera, y está en Washington
Lo que Degas expuso en 1881 era una figura de cera con pelo humano, corpiño de tela, tutú de tul y zapatillas de lino. Es la única escultura que enseñó en público en toda su vida.
Nunca autorizó ningún bronce. Los veintiocho existentes se fundieron a partir de los años veinte, después de su muerte.
La cera está en la National Gallery of Art de Washington. Todo lo demás es póstumo – y los tutús de tela de los bronces se sustituyen periódicamente, así que no son textiles del siglo XIX. Lo que se ve en Orsay, en el Metropolitan o en la Tate es un bronce con una falda relativamente reciente.
Más información: La pequeña bailarina de catorce años
5. Parejas – y una que no lo es
Las dos majas no se pintaron a la vez
Es la suposición habitual y es falsa. El Prado data La maja desnuda hacia 1795–1800 y La maja vestida entre 1800 y 1807. Las separan entre cinco y diez años, y la diferencia de factura se ve a simple vista: la piel de la desnuda está fundida y descrita; la ropa de la vestida está puesta a golpes rápidos de pincel cargado.
La documentación lo confirma. La desnuda aparece en el inventario de Godoy de 1800; la vestida no se menciona hasta el inventario de 1808.
Sobre el famoso mecanismo de poleas conviene ser claro: la historia de que la vestida se deslizaba para descubrir la desnuda es una tradición del siglo XIX sin ningún respaldo documental. Lo que sí consta es que en noviembre de 1800 un visitante vio la desnuda en un gabinete apartado de Godoy, junto a la Venus del espejo de Velázquez y una Venus de Tiziano – y no menciona la vestida, que probablemente aún no existía.
Hoy cuelgan una al lado de la otra en el Prado. Hay un dato que sorprende a todo el mundo: los lienzos miden casi lo mismo, pero la figura vestida ocupa más superficie y se aprieta contra los bordes del marco. Resulta, paradójicamente, más descarada que la desnuda.
Más información: La maja desnuda · La maja vestida
6. Versiones que no se pueden ver
Algunas existen y simplemente no están disponibles.
El segundo Baile en el Moulin de la Galette de Renoir – 78 × 114 cm, y no es un boceto – se vendió en Sotheby’s el 17 de mayo de 1990 por 78,1 millones de dólares a Ryoei Saito, presidente de la papelera japonesa Daishowa. Dos días antes, el mismo comprador había pagado 82,5 millones por el Retrato del doctor Gachet de Van Gogh.
En 1991 Saito declaró que quería hacerse incinerar con los dos cuadros. La reacción internacional fue de espanto y matizó después la frase. Sus empresas quebraron, los bancos se quedaron las obras como garantía y se vendieron discretamente. Saito murió en 1996. El Renoir no se ha expuesto públicamente desde entonces; se cree que está en una colección privada suiza.
Más información: Baile en el Moulin de la Galette
La Gioconda del Prado es un caso distinto, y el más interesante para quien esté en España. Considerada durante siglos una copia tardía mediocre, se restauró entre 2011 y 2012 y se retiró el repinte negro que cubría el fondo: debajo apareció un paisaje idéntico al del Louvre.
Y la reflectografía reveló lo importante: el dibujo subyacente tiene las mismas correcciones que el original, en el mismo orden. La posición de los dedos, el contorno de la cintura, el borde del velo. Eso solo puede significar que el copista trabajó al lado de Leonardo, corrigiendo su tabla cada vez que el maestro corregía la suya.
Como la tabla madrileña no ha sufrido el amarilleamiento de barnices que oscurece la del Louvre, es lo más cerca que se puede estar de ver la Gioconda con los colores que Leonardo veía. En 2012 las dos se expusieron juntas en París; fue la única vez.
Más información: La Gioconda
¿Y en España? El caso más extremo de todos
Si este artículo tuviera que elegir un campeón mundial de las versiones múltiples, no sería Van Gogh ni Munch. Sería El Greco.
Doménikos Theotokópoulos organizó en Toledo un taller que funcionaba como una empresa: él se reservaba los encargos importantes y sus ayudantes – encabezados por su hijo Jorge Manuel – producían las obras menores. El resultado es un abanico que va de lo totalmente autógrafo a lo enteramente delegado, pasando por todos los grados intermedios.
Las cifras, según el catálogo razonado de Harold Wethey, son difíciles de asimilar:
- San Francisco de Asís: del taller salió alrededor de un centenar de cuadros sobre el santo. Solo veinticinco se consideran autógrafos.
- El expolio: Wethey catalogó dieciocho cuadros sobre el tema. Vio la mano del maestro en cinco. El resto son obras de taller o copias posteriores.
- La Anunciación: del gran retablo del Colegio de Doña María de Aragón, hoy en el Prado, existen dos réplicas autógrafas reducidas del mismo período – una en el Museo de Bellas Artes de Bilbao y otra en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid.
Se repiten además, una y otra vez, la Magdalena penitente, la expulsión de los mercaderes, la oración en el huerto, las lágrimas de san Pedro, Cristo abrazado a la cruz y los Apostolados enteros.
La diferencia con los casos anteriores es de naturaleza, no de grado. Van Gogh repitió El dormitorio porque el original se había estropeado. El Greco repetía porque había demanda: clientes de toda España querían para sus capillas y sus casas versiones reducidas de las composiciones que habían visto en los grandes retablos. Era un modelo de negocio, y funcionaba.
De ahí que la atribución sea, en su caso, un problema permanente. Cuando un museo cuelga un Greco, la cartela puede decir «El Greco», «El Greco y taller», «taller de El Greco» o «copia» – y esas cuatro etiquetas se han intercambiado muchas veces a lo largo del siglo XX.
Dónde ver esto: el Museo del Greco de Toledo, la sacristía de la catedral de Toledo – donde sigue El expolio en su sitio original –, la iglesia de Santo Tomé con El entierro del conde de Orgaz, y las salas del Greco del Museo del Prado. En una misma ciudad se pueden ver versiones del mismo tema con tres atribuciones distintas.
Y un caso español que no es lo mismo
Conviene no confundirlo. Las cincuenta y ocho Meninas de Picasso, pintadas entre agosto y diciembre de 1957 y conservadas íntegras en el Museu Picasso de Barcelona, no son versiones de una obra propia: son la interpretación de la obra de otro. Es otro fenómeno, y merece su propia discusión.
Qué significa esto antes de viajar
- Comprueba qué versión tiene realmente el museo. Tres instituciones pueden afirmar legítimamente que tienen El dormitorio.
- Las obras sobre papel no están en exposición permanente. Estampas, dibujos y pasteles se muestran por períodos limitados. Esto afecta a todas las xilografías japonesas de esta guía y a buena parte de los Munch.
- Los préstamos existen. Las obras importantes viajan, a veces durante meses. El caminante sobre el mar de nubes pasó cuatro meses en Nueva York en 2025.
- Para las estampas, compara antes en internet. Los archivos de imagen de los museos permiten poner impresiones una al lado de otra – algo que no se puede hacer en ninguna sala.
- Desconfía de las cartelas de las reproducciones. Los pósteres, las postales y los buscadores de imágenes etiquetan mal con muchísima frecuencia, sobre todo con Degas, con Bruegel y con las dos noches estrelladas.
La reproducción que llevas en la cabeza vino de algún sitio. Merece la pena saber de cuál.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es el «original» de El dormitorio de Van Gogh?
El de Ámsterdam, de octubre de 1888. Los otros dos son réplicas que el propio Van Gogh pintó en 1889, después de que la casa de Arlés se inundara y el lienzo se dañara. La de Chicago es ligeramente mayor que el original; la de Orsay, bastante menor.
¿Por qué hay tantas versiones de El grito?
Porque Munch trabajaba por motivos, no por cuadros. Volvía a un mismo tema en distintas técnicas a lo largo de los años, como parte de su ciclo El friso de la vida. Hizo cinco versiones del grito entre 1893 y 1910, en cartón, pastel y litografía.
¿Un bronce de Rodin es un original?
Jurídicamente sí, hasta la fundición número doce de cada modelo, según la ley francesa. Materialmente, la mayoría de El pensador que existen se fundieron después de la muerte de Rodin, bajo la supervisión del museo que lleva su nombre.
¿Y una estampa japonesa?
No hay original. La estampa es la obra, y se produjo en taller por cuatro oficios distintos: artista, tallador, estampador y editor. Cada impresión difiere de las demás en nitidez, degradados y a veces color.
¿Cuál es la diferencia entre La noche estrellada y la Noche estrellada sobre el Ródano?
Son dos cuadros distintos. El del Ródano es de septiembre de 1888, pintado en Arlés al aire libre, y está en el Museo de Orsay de París. El otro es de junio de 1889, pintado de memoria en Saint-Rémy, y está en el MoMA de Nueva York.
¿Se pintaron las dos majas como pareja?
No. Las separan entre cinco y diez años: el Prado data la desnuda hacia 1795–1800 y la vestida entre 1800 y 1807. La historia del mecanismo de poleas que ocultaba una tras otra es una tradición del siglo XIX sin respaldo documental.
¿Qué artista repitió más sus propias obras?
El Greco, y sin comparación posible. De su taller de Toledo salió alrededor de un centenar de cuadros de san Francisco de Asís, de los cuales solo veinticinco se consideran autógrafos. De El expolio se catalogaron dieciocho versiones, y el maestro intervino en cinco.
¿La Gioconda del Prado es una copia?
Es una copia de taller, pero pintada simultáneamente al original y en la misma habitación: el dibujo subyacente repite las correcciones de Leonardo en el mismo orden. Como no ha sufrido el amarilleamiento del barniz del Louvre, conserva los colores originales mucho mejor que la parisina.
¿Por qué algunos cuadros te atrapan y otros no? La neurociencia lleva dos décadas intentando responderlo, con resultados menos claros de lo que suele contarse: qué le hace el arte al cerebro.
